Tauro

La fruta que disfruto

Podemos llegar a Tauro a través de las manzanas. Podemos sentir su peso en la mano, sentir su textura crujiente en el mordisco, y deleitarnos con el dulce jugo que cae por nuestra boca. Aunque claro, también podemos guardarlas, atesorarlas, hasta que se pudran, por miedo a que nos falte. La retención es una marca de Tauro, pero el goce es parte de su esencia.

Despacio (y con ritmo bueno)

Tauro es el segundo signo, viene después del impulso ariano. Aquí, la energía empieza a volverse materia, cuerpo, sustancia. Aries irrumpe. Tauro asienta. Y en ese asentarse, aparece algo que Aries no tiene: el tiempo para sentir. Hay un cuerpo que existe antes de la razón. Antes de la palabra. Antes de que entiendas qué te está pasando. Hay un cuerpo que siente olores, texturas, sabores, temperaturas. Que procesa lo que vivís mucho antes de que lo pienses. "Ya lo entendí con la mente, pero falta procesarlo con el cuerpo." Ese cuerpo, ese tiempo, ese ritmo es Tauro.

El placer no se controla. No se administra. No se tiene. Aparece, y se recibe. Te entregas o no, pero viene siempre de otro lado. Y eso, para muchas personas, es lo más difícil de este signo. ¿Dónde encuentro la firmeza que necesito para entregarme al placer?

Retener

Frente al temor, Tauro reacciona agarrando. Ya sean objetos, vínculos, posiciones, el propio cuerpo. Retener es una forma muy primaria de sobrevivir. El problema es cuando se retiene tanto que la vida no puede entrar. El abrazo aprieta en vez de sostener. El apego se vuelve pesado, denso, incómodo. La terquedad taurina no busca ganar una discusión, sino que teme perder una posición, perder lo que tiene. El desafío es permanecer en lo que te resulta potente y enriquecedor sin perderte en sostener aquello que te da seguridad.

Tierra

La palabra humildad viene de humus: tierra fértil. Ser humilde, en el fondo, es reconocer que hay algo más grande que vos que te sostiene. El suelo existe creas en él o no, y hagas lo que hagas. No necesitás sostenerlo vos. La vida te alimenta y vela por tu supervivencia, hagas lo que hagas. La vida busca vivir en vos. A nuestra época le resulta incómodo lo receptivo. Como si dejarse sostener fuera una debilidad. A veces, parece que fuéramos Atlas cargando el mundo en nuestras espaldas, en lugar de apoyarnos mansamente sobre la tierra. Pero cada siete años, tus células se renuevan por completo. El mundo te rehace. Todo el tiempo. No es una metáfora, es literal.

Venus

Venus es la regente de Tauro. Atrae lo que necesita con su voluptuosa presencia. Hay una seducción que no persigue. Que recibe. Los oficios taurinos tienen eso: el chef que cocina para que alguien sienta placer, la doula que sostiene sin entender del todo lo que está pasando, la ceramista que trabaja con sus manos la sustancia de la tierra. Lo que tienen en común: el cuerpo en contacto directo con la materia. Presencia. Textura. Tiempo.

¿Qué es lo que realmente vale para vos? Lo que te atrae. Lo que, cuando lo tenés cerca, el cuerpo lo sabe antes de que lo pienses. Encontrarlo y permanecer en eso, entregarte a eso, te permite desplegar una nutrición profunda y realmente propia.

Oficios taurinos

La danza, las artes plásticas, la escultura, la cerámica y la alfarería. La cocina y la gastronomía. El mundo del turismo y los spas. La joyería, la tesorería, la contaduría. El doulaje, la partería, todo lo vinculado con la gestación y el parto.

Lo que tienen en común: el cuerpo en contacto directo con la materia. Presencia. Textura. Tiempo.

Si no sabés qué tenés en Tauro...

Si no sabés cuál es el planeta que está en Tauro porque no conocés el símbolo, al lado de los nombres está el símbolo.

Los Planetas

El Sol

El sol en el signo de Tauro encuentra un gran desafío en el placer, en el cuerpo que goza, que se entrega al disfrute con todos los riesgos, las incomodidades y el vértigo que esto implica. Disfrutar es ser vulnerable, abrirse vulnerablemente a la vida, al contacto del cuerpo con la vida. Y esta aventura se vuelve inevitable cuando el Sol está en este signo.

El cuerpo que danza, el cuerpo que acaricia, que masajea, el cuerpo que entrega alimento y lo recibe es el cuerpo que brilla en este signo, en este Sol. Por supuesto, la terquedad y la retentividad serán marcas de las personas que nacieron con el Sol en este signo, pero también lo serán la capacidad infinita de desplegar la sensorialidad, abriendo un mundo cada vez más complejo y rico en su contacto, la capacidad de permanecer, de sostener, de quedarse en las cosas, abriendo la profunda sutileza que yace dentro de todo.

Claro que a veces quedarse puede ser un vicio, un lugar en el que no aparezca la virtud, sino que apenas podamos estar resistiendo y soportando con la función específica de evitar el cambio, de evitar el movimiento y el crecimiento, de evitar que la vida abra en nuestra vida territorios nuevos.

Pero una vez que logramos entregarnos a esas transformaciones inevitables de la vida, de nuevo aparece la capacidad de gozar del mundo y del cuerpo en planos nuevos, en dimensiones nuevas.

La imagen: un toro comiendo en la inmensidad de una pradera infinita. Un mar de pasto se brinda incansable a la rumia lenta y persistente. Un pájaro se posa sobre su lomo y también se alimenta.

La Luna

La luna en Tauro construye seguridad emocional en la permanencia y, por tanto, resiste todo lo que esté relacionado con el cambio, con el movimiento. Aunque estos cambios puedan traer placer, disfrute o alegría, que las cosas se queden en su sitio tiene un valor en sí.

La tendencia retentiva de este signo se ve exacerbada cuando la Luna está aquí, y la Luna, a su vez, está exaltada en el signo de Tauro. Esto quiere decir que sus características se ven exageradas. Es una luna que cuida mucho, que nutre mucho, que se preocupa mucho por la nutrición, el alimento, el sostén.

La infancia de las personas con Luna en Tauro suele contener escenas de afecto físico o, por lo menos, habrán necesitado encontrar ese afecto físico, ese contacto del cuerpo con el cuerpo de la madre.

La pobreza para estas lunas trae mucha inseguridad emocional y la riqueza es valiosa no solo por lo que permite comprar, sino también porque da una solidez, una estabilidad, una firmeza desde donde se puede sentir seguridad, una profunda seguridad que yace en las cosas.

El modo de expresar las emociones y el afecto es material. Una luna en Tauro dice mucho sencillamente preparando una receta. Y, al mismo tiempo, en la materia yace un principio de seguridad muy profundo. Es la sustancia la que hace de madre. La propia tierra que sostiene da la seguridad que se necesita para sentirse a salvo.

La memoria, con esta luna, está ligada también a la sustancia. Se recuerda la sopa de la abuela, el aroma del bosque, la textura del sillón. Y en esas sensaciones corporales, en esa sensorialidad, se recrea un mundo que cobijó y alojó en la infancia.

La imagen: un niño comiendo moras debajo de un árbol, en una tarde tibia a fines de la primavera. Toda su cara manchada y su alegría inmaculada.

Mercurio

Con Mercurio en Tauro, la comunicación se vuelve lenta, precisa, contundente y concreta. Uno se sirve de recursos materiales para poder decir lo que necesita decir y también para entender lo que está aprendiendo, investigando, conociendo.

El mundo será entendido a partir de los sentidos, a través de la sustancia. Entrar en contacto intelectual con las cosas es una forma de acumularlas adentro. Mercurio permite hacer una imagen del mundo interior que se vuelve un tesoro que se acumula.

Así, puede ser que las ideas y los pensamientos sean muy valiosos. Se pueden acumular libros como quien acumula lingotes de oro, acumular cursos, saberes y conocimientos como quien acumula billetes en su billetera.

Este Mercurio también es capaz de hablar del cuerpo, de la sustancia viva del cuerpo, y expresar con mucha precisión el modo adecuado de elongar un músculo o las sensaciones asociadas al movimiento de un tendón.

La imagen: un mercader vende perfumes en su puesto. Al pasar por allí, las muchachas se sonrojan frente al placer que sienten en su nariz.

Venus

Venus se encuentra aquí, en su casa, en el signo que rige. Un lugar que le resulta cómodo y expansivo, y desde donde también trae expansividad, alegría, goce y disfrute como una particularidad de nuestra individualidad.

Aquí Venus florece y, al florecer, irradia perfume y dulzura sobre nuestra vida. Tanto que puede volverse un poco incómodo, excesivo e intenso el encuentro con su energía, que nos convoca al cuerpo, al goce del cuerpo, al placer del cuerpo, a entregarnos. Y en esa entrega nuestros fantasmas se agitan. Puede florecer el temor.

Construimos nuestras relaciones de un modo muy concreto y poniendo mucho cuerpo y mucha sustancia. El alimento y el placer serán centrales a la hora de articular nuestros vínculos.

El valor lo vamos a encontrar en aquello que excite nuestros sentidos y nos permita el disfrute y el gozo. Y nuestro valor individual también lo construiremos en torno a un cuerpo capaz de alojar y hacer crecer, un cuerpo frondoso y creativo.

La imagen: una mujer semidesnuda come una fruta jugosa y suave entre el calor de la selva. Cierra sus ojos de placer.

Marte

Marte se encuentra un poco incómodo en este signo y encontrará salidas para nuestra individualidad en lo concreto y en lo material. El trabajo, los recursos, la sustancia serán nuestra forma de abrirnos paso en la vida, inaugurando los territorios necesarios para nuestra individualidad.

Puede llevar a una lentitud, a que los comienzos nos resulten complejos, pero al mismo tiempo orgánicos y consistentes, de forma tal que, cuando algo efectivamente logra empezar, será difícil que no pueda seguir.

Nuestra agresividad y nuestros enojos se gatillan cuando no sentimos la suficiente seguridad material, y seremos capaces de defender nuestro territorio con fuerza y con ímpetu.

La imagen: camino a la guerra, el ejército se detiene, acampa y se alimenta. Grandes ollas humean. Un soldado ha comido un poco de más y siente el sopor y el cansancio.

Júpiter

Júpiter en Tauro construye lentamente su maestría, acumulando hoja sobre hoja, libro sobre libro, experiencia sobre experiencia, el saber que soporta y sostiene su autoridad. Requiere tiempo alcanzar esa maestría, pero será sólida y firme, como un bosque, también viva.

La gran maestría se vincula con la materia, con lo concreto y lo tangible, y tiene que ver con construir y desplegar una fertilidad que enriquezca, le dé cuerpo y le aporte sustancia a cualquier cosa que enseñe a sus alumnxs.

Quiero decir, un maestro jupiteriano enriquece y vuelve más expansiva la vida de sus estudiantes, entregando modos enriquecedores de vivir.

El sentido aparece ligado al placer, al disfrute y a la materia, y la actividad profesional se vuelve expansiva para quien tiene Júpiter en este signo. Crecer es, de alguna forma u otra, un fenómeno físico, un fenómeno del cuerpo. Los viajes son puntos de contacto con el placer y la verdad aparece como una fruta dulce y nutritiva.

De a momentos puede ser desafiante abandonar una verdad que sentimos orgánica y adecuada y escuchar otros modos posibles de vincularnos con la verdad que desafíen o complejicen el nuestro. La testarudez de este signo puede hacernos aferrar a verdades que sentimos muy sólidas y muy valiosas.

La imagen: una maestra de danza frente a sus alumnas. Ellas observan cómo se mueven las caderas, las piernas, las rodillas, cómo el cuerpo dibuja en el espacio un trazo invisible pero persistente.

Saturno

Saturno en Tauro construye límites y bordes de un modo muy concreto y material. El trabajo es una dimensión muy significativa para quien tiene a Saturno en este signo, pero también Saturno rige en nuestra carta la dificultad, la restricción y la incomodidad.

Entonces, la dimensión del trabajo, lejos de ser fluida y orgánica, será, en un primer momento de nuestra vida, laboriosa y difícil. En esa dificultad y en la laboriosidad que implica, aprenderemos, desarrollaremos una maestría en relación a nuestra propia capacidad de generar recursos, de generar un sostén y de definirnos, de construir una propia individualidad que nos permita entrar en relación con nuestro mundo social.

Saturno en Tauro trae, entonces, tanto una restricción incómoda respecto de lo material como una gran maestría en el encuentro con la sustancia.

Este planeta rige los mandatos y, en Tauro, sentimos que tenemos que tener, que debemos ser poseedores de riquezas a las que, al mismo tiempo, nos resulta muy dificultoso y laborioso acceder.

En el lugar más prodigioso y profundo, Saturno nos permite encontrar el sostén en la Tierra, permitiéndonos entregarnos a la voluptuosa alegría de la sustancia.

La imagen: un hombre esculpiendo una piedra dura y construyendo laboriosamente una escultura que en un instante logró ver yaciendo en la piedra.

Quirón

Cuando Quirón se encuentra en el signo de Tauro, las heridas más profundas que podemos registrar tienen que ver con la sustancia y con el cuerpo. Es muy frecuente encontrarnos memorias de familias que han padecido a causa de la escasez de recursos o a causa de los recursos en general. La riqueza también tiene sus modos de herir, de lastimarnos, de doblegarnos bajo el peso de la historia.

Con Quirón en Tauro, el peso de lo que hubo o de lo que faltó se vuelve muy grande y, en muchos casos, es nuestro modo de explicar por qué nos duelen tanto nuestras heridas.

Quirón en Tauro trae también, muchas veces, una herida que se inscribe en el cuerpo, en la parte blanda del cuerpo, en esas regiones vinculadas justamente a sentir placer. La vulnerabilidad fue vulnerada. La receptividad, mancillada. Eso deja una herida que se agazapa en el cuerpo y que reaparece frente a las escenas en las que la vida nos permite reencontrarnos con la dulzura.

La imagen: una mujer cocina, en una inmensa olla, un alimento dulce y nutritivo que saciará el hambre de una pequeña multitud.

Cuando Quirón en Tauro se despliega desde el lugar del sanador herido, nos permite producir escenas en las que restituimos la capacidad de disfrutar, de producir y de acumular necesarias para que el cuerpo entre en contacto con el placer.

Cuando aparece el arquetipo del heridor herido, la avaricia puede hacer que nos repleguemos y nos endurezcamos, impidiéndonos brindarle a lxs demás la riqueza con la que entramos en contacto.

Urano

Urano en Tauro trae una hermosa potencia transformadora en la relación con la sustancia, con los recursos, con las riquezas y con el trabajo. La posibilidad de ver de un modo completamente nuevo el mundo material y concreto, y la vida, las formas en las que la vida se entrelaza y produce escenas maravillosas, sustancias maravillosas e individuos muy singulares.

La fuerza de la vida se puede vivir de un modo muy directo y a través de conceptos muy particulares, muy singulares.

Si estás leyendo esto es porque probablemente tu hijo tenga a Urano en Tauro y quieras saber sobre él. Sin dudas, la dimensión de la materia será un desafío para tu hijo y poder permitirle encontrarse con la belleza, la abundancia y la dulzura le permitirá desplegar su propia singularidad y encontrarse, al mismo tiempo, con una dimensión profundamente transformadora de su propio universo interno.

Urano trae permanentemente cambios y Tauro es un signo que se caracteriza por la constancia, la permanencia y la solidez. Urano en el signo de Tauro hace que todo lo sólido se desvanezca en el aire, que nada permanezca y que incluso lo permanente se revele como el sustrato de una transformación, de una revolución que no termina jamás.

Neptuno

Cuando Neptuno está en la casa dos de una persona, la relación con el mundo material se vuelve confusa y extraña. Muchas veces cuesta entender cómo se producen recursos y se llega a crear dinero y materia de formas extrañas y un tanto oníricas.

Es una buena posición para personas que se despliegan en oficios neptunianos, tales como la psicología, la poesía o la música.

Plutón

Cuando Plutón está en la casa dos, la relación con el propio poder se vive a través del trabajo. La capacidad de generar recursos en nuestro trabajo puede darnos una profunda sensación de poder personal, pero también es probable encontrarnos con relaciones de sometimiento en nuestro oficio.

Es una buena posición para una persona que trabaja como terapeuta, como político o como médico. En nuestro trabajo encontraremos un espacio de encuentro con la propia potencia.

Nodo Norte · Nodo Sur

Con el nodo norte en Tauro, nuestra alma vino a este mundo a aprender sobre la sustancia, a encontrarse con las fragancias, los sonidos, la dulzura y las texturas, como un modo de aprender sobre la magia, sobre el profundo misterio del universo.

Acumular es un modo de darle de comer a nuestra alma y, aunque de a momentos puede ser incómodo, permitirnos encontrar el sostén que nuestro cuerpo necesita es también darle espacio a nuestra alma para que aprenda lo que vino a aprender.

Con el nodo sur en Tauro, es frecuente quedarnos cerrados en lugares en los que todo puede ser entendido a través de lo material. La sensación de que no hay nada más allá de lo material nos deja en un lugar conocido y familiar, relativamente sencillo, pero que necesitamos aprender a trascender.

No rechazando y despreciando la fuerza y la importancia de la materia, sino, por el contrario, encontrándonos profundamente con la magia que habita en una brizna de hierba. Desde el encuentro con esa magia, seremos capaces de ir al encuentro con lo misterioso y lo desconocido.

Luna Negra

La luna negra en Tauro anhela el contacto con la sustancia, entregarse a la voluptuosidad que nos permite encontrar el universo de los sentidos, pero también siente un terror profundo frente a lo conmovedor que es el encuentro del cuerpo con el mundo.

El disfrute de la sustancia puede ser algo que genere asco y rechazo, y también algo que produzca un profundísimo placer, un placer conmovedor y transformador.

Abrirse al encuentro con la sustancia es abrirse a un mundo capaz de excitar nuestros sentidos de una forma muy precisa y preciosa, muy valiosa y enriquecedora.

Poder entregarnos a la vida y a sus misterios requerirá, sin duda, atravesar capas de temor e incomodidad. Pero en el encuentro del cuerpo con el mundo encontramos un placer que tiene mucho que ver con lo que somos, con lo que íntima y profundamente somos.

Las compulsiones que aparecen con la luna negra en Tauro están ligadas a la acumulación, al deseo de siempre tener más, materialmente hablando, y a compulsiones ligadas al alimento. Del mismo modo, esta luna negra puede rechazar visceralmente todo lo que esté ligado al placer, al cuerpo y a la sustancia.

Las Casas

Ascendente

Cuando Tauro está en el ascendente, la vida nos invita permanentemente a encontrarnos con la lentitud, la calma y el descanso, a salir del ritmo frenético de la acción constante y a sumergirnos en el placer y el disfrute, en la contemplación.

Nos encontramos con la dimensión de la materia como una dimensión incómoda y desafiante, pero que en algún momento de nuestra vida se vuelve un hermoso sendero, florecido y fructífero, en el que nos desplegamos con alegría y fecundidad.

Todo lo que, de algún modo, nos hace salir de los lugares seguros tiene un tono material y concreto. El trabajo es un desafío para nuestra seguridad, la producción de sustancias y de recursos es un desafío para nuestra seguridad, pero, a la vez, es el camino que nos permite encontrarnos con nuestra propia esencia, desplegarla en el mundo y efectivamente convertirnos en quienes en verdad somos.

El gran desafío es la lentitud, la permanencia, la constancia, el sostener.

Casa 2

En la casa dos, Tauro nos trae una inclinación muy profunda al placer, al goce de la sustancia y de la materia.

La relación con el trabajo se vuelve muy suntuosa y expansiva. Aunque puede volverse, de a momentos, un poco lenta nuestra capacidad de producir, normalmente lo que producimos tiene un tono placentero y disfrutable, y en el trabajo somos capaces de generar la abundancia que necesitamos, salvo que nuestra Venus natal esté muy afectada por aspectos o por su posición en nuestra carta.

La riqueza es rica y dulce, y tenemos un foco claro respecto del valor de la sustancia y la importancia que tiene para nuestro desarrollo. Puede aparecer un desafío en relación a la importancia que tiene la materia, pero en cuanto somos capaces de alojar lo importante que nos resulta lo material, nuestra dimensión profesional crece y se vuelve prodigiosa.

Casa 3

Con Tauro en la casa 3, nuestra comunicación se vuelve lenta, parsimoniosa y nos es mucho más fácil poner en palabras las cosas a través de ejemplos concretos, pensar en cosas concretas ligadas con lo laboral y lo profesional y entender las cosas prácticas y materiales de la vida.

Podemos también encontrarnos comerciando con objetos o servicios que estén ligados al placer y al disfrute, ofrecer como moneda de intercambio lo que exalta los sentidos de nuestros clientes.

La palabra es un lugar de disfrute.

Casa 4

Con la casa cuatro en Tauro, nuestra seguridad emocional se basa en la lentitud y en la permanencia, y necesitamos que las cosas se queden quietas, engorden y sean permanentes a lo largo de nuestra vida para sentirnos a salvo.

Nuestra casa es voluptuosa, rica, amplia y trae un encuentro muy grande con el placer sensorial. Por supuesto, puede que nuestra suerte haya sido diferente y esa casa que necesitamos, de acuerdo a nuestra casa cuatro, no haya sido el escenario en el que crecimos o en el que vivimos actualmente.

Pero ese tipo de escenarios, con grandes jardines y perfumes dulces a nuestro alrededor, es el que más nos da una sensación de hogar, no tanto ligado a la riqueza como a la presencia de la vida latiendo en cada rincón.

Casa 5

Con la casa 5 en Tauro, los tiempos que son necesarios para que logremos producir la obra que es capaz de honrar o desplegar nuestra esencia son lentos y largos, y solemos concebir muy material y concretamente los espacios expresivos.

La sustancia me permite poner en juego y hacer circular lo que soy y lo que quiero. El ejercicio de nuestra maternidad y de nuestra paternidad se hará sobre todo a través del alimento, de la nutrición y del sostén material.

Nuestros hijos pueden traernos, muchas veces, el comienzo de una etapa en la que disfrutamos del cuerpo y de los sentidos, pero también podemos encontrar esto a través de nuestro oficio y de nuestra vocación.

Casa 6

La casa 6 en Tauro enfoca nuestra labor, nuestra tarea, nuestro trabajo y nuestro servicio en el disfrute y el placer de las personas a las que brindamos ese servicio. Nos importa hacer crecer y engordar. Nos importa contactar con el disfrute y la relajación. Nos importa lo que tiene que ver con la belleza y la calma.

Así aparece la imagen del spa, del hotel o de la nutrición y la alimentación.

Las restricciones y limitaciones pueden aparecer ligadas al dinero: tener poco dinero o tener una responsabilidad excesiva en la administración de lo que es demasiado, aunque sea de propiedad familiar.

Los síntomas que presenta una casa 6 en Tauro tienen que ver con la glándula tiroides, el cuello, el útero y la capacidad de disfrutar de la vida. Síntomas físicos o emocionales que restringen nuestro acceso al placer.

Nuestra familia se organiza en torno a los recursos y nuestra relación con ellos puede regirse por el inconsciente del sistema familiar y por el lugar que ocupamos en él. Revisar ese lugar es revisar nuestra relación con los recursos y con la materia. Es cambiar, alterar y transformar el vínculo con nuestro sistema familiar.

Casa 7

La casa siete en Tauro abre una dimensión de placer y disfrute a través de los vínculos. El otro me trae un contacto con el disfrute y el goce del cuerpo. En ese contacto con el otro soy capaz de gozar mi propia sustancia.

También aparece el goce estético, el goce de lo bello, como un gran lugar expansivo y potente para quien tiene a Tauro en la séptima casa.

Los vínculos amorosos pueden vivirse con mucho apego y con mucha territorialidad, sintiendo riesgos cuando algo o alguien invade ese territorio. Las parejas pueden ser consideradas casi un bien más que tengo que cuidar y al que aferrarme con la misma fuerza y terquedad con la que me aferro a mis posesiones o a mis posiciones.

Aprender a encontrarme con el otro como me encuentro con la voluptuosidad de la vida, con la naturaleza y con una entrega que me permita disfrutar es profundamente saludable. El amor aporta riqueza y dulzura a mi vida, pero para eso necesito dejar atrás el amargo temor de perder a mi pareja.

Casa 8

Tauro en la casa ocho trae la necesidad de encontrarnos con la riqueza del sistema familiar del que somos parte. La potencia de mi sistema familiar aparecerá en los recursos con los que yo cuento, pero también aparecerá el dolor de la historia familiar en relación a las restricciones materiales o al peso que pudo haber tenido la riqueza en la historia de la familia.

Las historias de despilfarro o de restricción son muy incómodas cuando Tauro está en la casa ocho. También la restricción en el acceso al placer puede ser muy resonante para mí.

Cualquier historia en donde el cuerpo, en su lugar más vulnerable y receptivo, haya sido lastimado tendrá un eco incómodo cuando Tauro está en la casa ocho. Las memorias de dolor y lo que afectó al cuerpo de mi familia, en particular al cuerpo de las mujeres de mi familia, va a tener una resonancia para mí.

Mi trabajo es encontrar lo que me nutre de mi sistema familiar y dejar lo podrido en su capa de la historia, en su capa geológica de la memoria.

Casa 9

Cuando Tauro está en la novena casa, cuando la casa 9 está en el signo de Tauro, tiendo a aferrarme a mis convicciones, a mis saberes y a la verdad que he podido encontrar como si fuese una tabla de salvación en el océano.

Pero la verdad también puede ser un espacio de placer y de disfrute, un territorio en el que yo puedo hacer crecer un frondoso jardín de conocimientos, intuiciones y saberes que dan frutos incansablemente.

Estudiar y aprender son un lugar muy valioso y nutritivo para mí y esos conocimientos pueden darme, además, la sensación de poder ser libre del sometimiento.

La libertad pasa por los recursos de los que soy capaz de hacerme. Mientras más tengo, más libre puedo ser. Y la libertad es una libertad ligada al goce, al placer y al disfrute. Disfruto de mi libertad y tengo libertad porque soy capaz de gozar.

Es importante cuidar nuestras apreciaciones morales sobre el dinero y los recursos. Muchas veces la ética puede ser un arma de doble filo.

Casa 10

Cuando la casa 10 está en Tauro, nuestro oficio y nuestra profesión están ligados a la producción de una sustancia abundante que brindarle al mundo. Yo soy mi capacidad de generar una sustancia dulce y perfumada que ofrezco a la sociedad de la que soy parte a través de esta capacidad. Entrego alimentos que nutren a lxs demás en cualquiera de los sentidos posibles.

La casa 10 en Tauro me permite encontrarme con un lugar de exposición y visibilidad desde la capacidad de brindar recursos ligados al descanso y el placer, como en la hotelería, en el spa o en servicios ligados a lo turístico, o, por ejemplo, en un oficio ligado a la contabilidad.

La casa 10 en Tauro me permite conocer en mucha profundidad la sustancia y tener una gran maestría en cómo esa sustancia se administra, se organiza y se gestiona.

Muchas veces, con Tauro en esta casa, el vínculo con la madre puede haber involucrado mucho el cuerpo y la relación con la riqueza y los recursos económicos de nuestra madre puede marcarnos significativamente. Existe el riesgo de haber sido un objeto del que nuestra madre se sirvió y nuestro trabajo es poder encontrarnos con la dulzura de la vida más allá del nicho familiar.

Casa 11

Con la casa 11 en Tauro, nuestros amigos se vuelven muy valiosos y muy importantes. Abren espacios de disfrute y placer que nos permiten encontrarnos con la dulzura de la vida.

Las grupalidades se entretejen alrededor de la materia y de lo laboral, del trabajo. Me hago amigx de mis compañerxs de trabajo. Pero también puedo ser parte de una grupalidad que se preocupe, de alguna forma u otra, por la vida y por la salud de lo vivo. Puedo armar una cooperativa de productores agrícolas o una red de distribución de frutas y verduras orgánicas.

De alguna forma, las ideas se vuelven valiosas y jugosas, y encontrarme valorando adecuadamente la capacidad de concebir otros escenarios posibles para la vida se vuelve muy disfrutable y muy rico para mí.

Casa 12

Con la casa 12 en Tauro, la historia de mi sistema familiar en relación a los recursos materiales es muy importante. Una historia marcada por la pobreza, por ejemplo, puede signarme profundamente del mismo modo que una historia marcada por la riqueza. No siempre los recursos marcan nuestra historia, pero cuando la casa 12 está en este signo, probablemente lo hayan hecho.

La pobreza generará una fidelidad del mismo modo que lo hará la riqueza. Y, siendo ricx cuando vengo de una familia pobre, me sentiré afuera y diferente, del mismo modo que renegando de mis recursos cuando vengo de una familia rica.

Otro tema fuerte para esta casa en este signo es el dolor en el cuerpo de las mujeres de esta familia, el dolor en el cuerpo receptivo y vulnerable que fue, de algún modo u otro, vulnerado a lo largo de la historia. Cuando hay memorias dolorosas en relación al placer y al disfrute, tendrán mucha resonancia en mí.

Mi familia es una especie de enorme jardín que puede aparecer voluptuoso, brindando un incontable caudal de alimento y nutrición, o como un desierto incómodo del que necesito alejarme. Pero, en cualquier caso, el trabajo es poder salir de ese paisaje de origen y encontrarnos en el movimiento, en el cambio y en lo dinámico.

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Kit astrológico para habitar la tierra

Los acontecimientos celestes pueden ser el ruido que enturbia nuestra vida o la melodía que nos permite improvisar. En este podcast semanal voy a intentar describir el cielo para invitarte a mirar de otro modo lo que te pasa.

Si todo sale bien, además del análisis de tránsitos semanales haré algún que otro contenido más imperecedero para acompañarte en los días de la vida.

"Improvisar es unirse al mundo, confundirse con él."

— Deleuze y Guattari.