Si no sabés qué tenés en Aries...

¿Cómo buscar a Aries en tu carta?

Si todavía no tenés claro dónde cae la energía ariana en tu mapa natal, te dejé este video explicándote paso a paso cómo fijarte.

Los Planetas

El Sol

En Aries la energía del Sol está exaltada. Es un signo de fuego y el Sol es un planeta también asociado a este elemento. Aparecer quiere decir sacar el cuerpo afuera, y esto puede ser una experiencia de goce y disfrute o una experiencia incómoda y de temor.

Pero, en cualquier caso, lograr conquistar la posibilidad de ocupar el espacio, de poner en juego el propio deseo o la propia voluntad, encontrándote con otras personas, es parte de lo que compone el mapa de tu destino. Salir a la aventura puede querer decir muchísimas cosas, pero de algún modo u otro es parte de la energía que te compone. Ya sea en un escenario, entre la selva o en un cuadrilátero, que el cuerpo esté directamente expuesto al mundo se vuelve necesario.

Liderar es parte de los atributos naturales de los talentos con los que contás. La posibilidad de ser reconocidx de un modo natural y sencillo por otras personas te permite guiarles. Mientras más reconozcas este talento, menos vas a pelearte vos con quienes tienen autoridad y más vas a desplegar tu capacidad de guiar a otrxs.

Se vuelve muy difícil abrirse a la propuesta de lxs demás. En general, lo valioso es lo que se nos ocurre a nosotrxs, lo que sale de nuestro propio mundo interior y busca aparecer en el afuera. Muchas veces, lo que haremos será simplemente reapropiarnos de una propuesta ajena y hacer de cuenta que es en verdad propia. Nuestro aprendizaje es lograr encontrar espacios en donde nuestras propuestas sean bienvenidas y necesarias, y así poder entregarnos a las propuestas ajenas en otros ámbitos, en otros momentos, disfrutando de las dos posibilidades de lo activo y de lo pasivo.

La imagen: un boxeador regresa a casa luego de un arduo entrenamiento, el pelo aún humedecido por el sudor. Deja su bolso en un rincón de la casa y abraza a su hijo con orgullo y alegría. Su cuerpo se siente liviano, ágil y disponible.

La Luna

La seguridad emocional aparece a través de la autonomía y el espacio, que se vuelven necesarios para poder resolver los propios problemas. De alguna forma esto entraña una contradicción. En la infancia necesitamos a otrxs, pero necesitar nos vuelve dependientes. La dependencia es inquietante, la sensación de imposición se vuelve inevitable. La incomodidad de sentir que deciden por nosotrxs.

Esta Luna tiene grandes cantidades de energía y ponerla en movimiento, sacarla afuera a través del cuerpo, es una forma de construir una estabilidad emocional. Es necesario dejar que los impulsos circulen por el cuerpo y salgan del cuerpo. Mientras más conquistamos esa saludable posibilidad, más calma lograremos construir. En la retención, en cambio, lo que aparece es incómodo, hostil y perturbador. Cuando no tenemos lugares de salida claros para nuestra energía activa, terminamos estallando inevitablemente. En ese estallido lastimamos a quienes tenemos cerca afectiva y emocionalmente y nos lastimamos a nosotrxs mismxs.

Aprender a encontrar espacios en donde la propia energía pueda desplegarse por un cauce adecuado es tan valioso como desarrollar recursos que habiliten la construcción de una autonomía profunda, de una independencia incuestionable.

Lo activo brinda seguridad. En cambio, lo pasivo es un desafío a conquistar, más urgente mientras más lo demande el resto de la propia carta. Pero siempre que encontremos la forma de estar en un lugar de acción, sentiremos seguridad. Y esto puede ser una peligrosa trampa. Muchas veces es la culpa la que nos permite construir este lugar activo que necesitamos aprender a abandonar y entregarnos pasivamente a lo que no manejamos, al tiempo que reacondicionamos, redireccionamos nuestra energía vital para poder alimentar y sostener lo que realmente tiene que ver con nuestros impulsos. Dejar de hacer para defendernos permite hacer espacio para lo que somos en el mundo.

La imagen: una gacela corre por la pradera, al sol, feliz y alegre. Presiente el peligro e intuitivamente se aleja hacia los bosques frondosos.

Mercurio

En este signo Mercurio se vuelve muy ágil. Las palabras son punzantes y precisas y abren el espacio que necesitamos para que nuestro Sol pueda desplegarse. Ser capaces de decir, de poner en palabras lo que somos, nos habilita el aire necesario para respirar y alimentar el fuego de nuestra individualidad. Sus palabras pueden ser hirientes, es cierto, pero también pueden cortar con una velocidad valiosísima lo viciado y denso, alojando así a la virtud. Cuidarse de las palabras lacerantes hacia unx mismx y hacia lxs demás.

La inteligencia se vuelve sumamente veloz. Hay un dinamismo intelectual natural que nos permite entender con rapidez aquello que está ligado a nuestra esencia, a nuestros intereses y a nuestros impulsos. Por supuesto, se vuelve muy difícil estudiar y aprender lo que no nos interesa. De nuevo aparece la sensación de imposición, y esa sensación vuelve muy difícil abrirse a recibir conocimientos que no fuimos a buscar.

La imagen: un mensajero corre en su caballo a toda velocidad. La guerra se ha desatado y muchos reinos aún permanecen inocentes a la novedad. De su mensaje depende el bienestar del pueblo.

Venus

El deseo está prendido fuego y nuestro desafío es lograr desplegar hacia afuera la voluptuosidad sin que eso nos traiga problemas, sin que nos queme. Lo que atrae, lo que erotiza, es lo activo, es la fuerza, es la capacidad de imponer y de proponer. Erotiza y seduce la individualidad inflamada, ya sea en lxs otrxs o en nosotrxs. La construcción de vínculos se da de una forma impulsiva e impetuosa, y el conflicto es parte de un modo de construir afectividad. Habilitarse la propia agresividad, darle un value a la propia fuerza, es parte del aprendizaje en esta posición. También lo es aprender a no retener la agresividad y a no cerrarse en posiciones que no sean capaces de escuchar al otrx.

El lugar en donde más natural resulta acumular y generar recursos es la exposición de la propia voluntad, la propia imagen, la propia individualidad. Así, los espacios creativos en donde el propio rostro se ve expuesto, o las propias ideas y propuestas, o ámbitos que tengan que ver con el liderazgo, serán los lugares de acumulación naturales para esta posición. Crecer es aprender a ocupar saludablemente el espacio.

La imagen: una guerrera, con su lanza y la cara pintada, bebe agua de un arroyo. Un sonido llama su atención. Todo su cuerpo se eriza. Una agilidad infinita está disponible. Podría hacer casi cualquier cosa en el siguiente segundo.

Marte

Aries es el domicilio de Marte. Esto quiere decir que está muy cómodo aquí y es muy fuerte, y que tendrá un lugar protagónico dentro de la vida de las personas que nacen con esta posición. La expresión de la fuerza es tan necesaria como su encauce. Lo más doloroso e incómodo es retener, y lo más virtuoso es expresar de un modo saludable y ordenado. Claro, también está el peligro de la explosión, del incendio, de quemarlo todo en la imposibilidad de regular la intensidad con la que el fuego del propio deseo y de la propia voluntad se exteriorizan.

A grandes rasgos, hay dos posibles daños: uno hacia afuera, a lxs demás; otro hacia adentro, hacia nosotrxs mismxs. Este, aunque es más invisible, se vuelve peligroso porque mientras más nos lastimamos, más acumulamos un rencor que puede volverse dañino y destructivo eventualmente.

El cuerpo es el vehículo a través del cual nuestra energía vital puede llegar a ocupar el espacio necesario para que nuestra identidad se despliegue. Necesitamos desarrollar fuerza y agilidad para poder soportar el despliegue de nuestra individualidad en el mundo. Esta posición da un rasgo masculino a una carta natal, trayendo entonces la necesidad de autonomía, liderazgo e independencia, ya sea en la carta de una mujer, de un hombre o de cualquier otra identidad.

La imagen: un campo de entrenamiento. Al amanecer, el Sol apenas escala en el horizonte y la claridad disipa las tinieblas. El primer guerrero llega, con el sueño aún pegado a los ojos, y toma una espada.

Júpiter

La maestría se posa sobre la capacidad de desplegar la propia voluntad, de hacer de nuestra voluntad una acción, un gesto concreto que impacte sobre el mundo. Será maestrx quien pueda poner en juego sus visiones, opiniones y miradas, y seremos maestrxs en cuanto logremos que nuestra visión del mundo pueda ser expresada y compartida.

La sabiduría fluye a través de nosotrxs y se expresa a sí misma de un modo natural y liviano. A veces puede ser conmovedor dejar pasar, y a veces lo que intenta pasar puede ser incómodo o doloroso, pero la verdad, tarde o temprano, encuentra el modo de salir, de aparecer y de ponerse en juego, de desplegarse sobre el mundo.

El trabajo al que nos invita este Júpiter es al de confiar en la propia voluntad, en la propia verdad, en la propia fuerza y desplegarnos hacia el mundo. Es muy difícil aprender cosas que no tengan que ver con nuestro interés y puede aparecer una gran resistencia a lxs maestrxs que impongan su versión de las cosas, resistiéndonos a contar todo de un solo modo, la verdad recortada por el sesgo de unx individux. Aunque, al mismo tiempo, tenderemos a recortar la verdad con nuestro propio sesgo y a defenderla como si fuera la única.

Parte del aprendizaje y de la maestría que aparece con este planeta en este signo es justamente a través de la defensa. Es en el debate en donde más se enriquecen nuestras ideas, pero para eso es necesario tener la blandura suficiente como para entregar nuestra posición y capitular cuando el debate así lo requiera. Escuchar realmente al otrx y no sólo intentar vencerlo. No recurrir a la agresividad, sino realmente vencer a través de la sabiduría o asumir nuestra propia derrota. Ese es el modo más profundo de aprender.

La imagen: un sacerdote bendice a lxs generales del ejército antes de la batalla. Creen que la verdad está de su lado, y van a defenderla.

Saturno

La autoridad surge de una individualidad muy marcada y precisa. Es fácil reconocer la autoridad en lxs fuertes. La imagen de padre que trae este Saturno es la de un padre deportista, líder o sencillamente violento. Las agresiones son algo de lo que aprendemos a defendernos y de lo que también necesitamos aprender a despegarnos, a evitar la descarga de la propia agresividad contra el cuerpo de lxs demás y contra la propia individualidad.

Ese aprendizaje nos permite desarrollar la propia maestría, que está ligada a gestionar de una forma saludable los propios impulsos. Saludable no quiere decir retener y, por supuesto, no quiere decir expresar sin filtro, sino encontrar la regulación adecuada. Con el tiempo, es posible aprender a expresar lo que somos de una forma precisa y potente, desinhibida, pero al mismo tiempo cuidada y saludable.

El trabajo y el oficio con esta posición nos llevan inevitablemente a un liderazgo incómodo que no nos sentimos capaces de ejercer. Ya sea porque somos lxs capitanxs de nuestro propio barco o porque comandamos una gran legión, el liderazgo se vuelve parte inevitable del aprendizaje con este Saturno. Dirigir permite que nuestro talento se comparta profundamente con lxs demás y genere en el mundo virtud.

La exigencia se torna agresiva y cruel, y es imperioso cuidarnos de nuestro propio látigo. El autocastigo por no ser suficiente, por no lograr suficiente, por no tener suficiente, es uno de los grandes escollos a evitar con esta posición. La virtud aparece con la capacidad de sostener y acompañar nuestra potencia, abandonando la tendencia a castigarnos por no cumplir con lo que se supone deberíamos cumplir.

La imagen: un arquitecto mueve las manos como si fuese el director de una orquesta, y la obra avanza. Una aguja corona la cúpula del edificio.

Quirón

Esta posición habla de una herida de reconocimiento, de la sensación de no tener la potencia suficiente como para que nuestra voz sea escuchada, como para ser tenidxs en cuenta. La falta de fuerza, de potencia o de capacidad física se vive como algo que nos resta un lugar en el mundo sano, adecuado y valioso. De alguna forma, siempre intentaremos recuperar algo de lo perdido a través de alcanzar una fuerza y una potencia que nunca serán suficientes.

Al mismo tiempo, la violencia y la agresividad nos generan un rechazo visceral porque las vivimos como la causa del daño y la afectación que se posó sobre nuestro cuerpo. Nos duele lo que nos duele y nos falta lo que nos falta porque la agresión y la violencia fueron parte de nuestra historia, rompiendo algo delicado y valioso.

Aprender a encontrarle lugares sanos a nuestra fuerza y a nuestra vitalidad es parte de volvernos lxs sanadorxs que nuestra herida nos permite ser. La acumulación de agresividad conduce con mucha facilidad a convertirnos en heridorxs, con la excusa o el aliciente de haber sido heridxs. Vengamos el daño que hemos sufrido haciendo daño a otrxs o lo procesamos entendiendo profundamente cuánto afecta la violencia al propio mundo interior.

Urano

Las personas nacidas con Urano en Aries tienen una fuerza mental y una agilidad intelectual que puede ser vivida con alegría, que puede ser celebrada, pero que también puede ser incómoda. La impulsividad trae una incomodidad particular. Se siente como una locura. Hay una tendencia profundamente vanguardista que hace que las propias ideas se vivan de una forma rupturista y extraña, y esto, paradójicamente, puede cohibir mucho a quienes tienen esta posición. Si tu hijx tiene Urano en Aries, es importante encontrar espacios en donde su cuerpo pueda desplegarse de una forma saludable para favorecer la calma y la tranquilidad. La agresividad necesita ser bien entendida y mirada con aceptación y afecto para no juzgar lo que es parte saludable de nuestro mundo interior.

Neptuno

Si tu hijx nació con Neptuno en Aries, es emisarix de una sensibilidad especial, diferente, una sensibilidad que marca el comienzo de una nueva era en nuestra humanidad. Su voz resonará en el colectivo de una forma singular, trayendo postales, imágenes de un nuevo modo de habitar el afecto, la pertenencia y el ser parte de un pueblo. Es importante que lo acompañes a encontrar formas sanas de que su agresividad se contacte con el mundo para que pueda ponerse en juego y no se inhiba excesivamente. Si la agresividad no encuentra un cauce de salida, se volverá autocastigo. Es vital darle espacios de encuentro con otrxs con lxs que pueda compartir esa fuerza, esa potencia.

Plutón

No hay nativxs vivxs.

Nodo Norte

El aprendizaje de nuestra alma está ligado a desplegar de una forma saludable y potente nuestra individualidad, poniéndonos en juego, haciendo circular en el mundo la fuerza que nos habita. Aprender a vincularnos saludablemente brinda el alimento necesario para el despliegue de nuestra individualidad, que nunca es en soledad, sino que siempre lo que somos se encuentra con lo que no somos, y en ese encuentro está lo sano y lo potente de nuestra individualidad. Aprender a desplegar la propia fuerza y la propia agresividad de un modo potente enriquece a nuestro espíritu y es parte de lo que vinimos a aprender en esta vida.

Luna Negra

La violencia, la agresividad y la fuerza son algo que nos trae tanta atracción como repulsión. El cuerpo reacciona frente a la potencia cruda de la fuerza sintiendo una atracción insoportable o un rechazo incomodísimo. Aparecer es incómodo pero vital. Encontrarnos con actividades corporales que desplieguen nuestra fuerza nos permite construir una solidez interna y un permiso a nuestra propia potencia. Las historias en nuestro linaje en donde personajes masculinos agresivos y violentos generaron daño nos persiguen como fantasmas incómodos que es necesario poner en su sitio, adherir al pasado al que realmente pertenecen y dejar de traer a un presente en el que no tienen nada que hacer.

Las Casas

Casa 1

Ascendente en Aries. El desafío es poner en juego la propia individualidad, separándonos de ese mar del que venimos y al que de algún modo nos resistimos a abandonar. Este ascendente es muy arquetípico. El fuego, Aries, nos genera temor e incomodidad y tendemos a quedarnos en el agua —Piscis, Cáncer, Escorpio— porque son lugares conocidos y seguros. Pero el destino, una y otra vez, nos invita a la aventura, nos invita a salir, a desplegar una individualidad que necesita espacio para aparecer y encontrar el brillo que le corresponde.

El cuerpo y la fuerza del cuerpo requieren que podamos ceder la seguridad que brinda quedarnos en lo conocido y abrirnos a la aventura en lo nuevo, en lo diferente, en lo desconocido. Caruti dice que el ascendente es algo que incorporamos por destino. El destino del ascendente en Aries es encontrarse con el espacio suficiente para que su agresividad, su fuerza, sus impulsos y su voluntad aparezcan, se desplieguen en el mundo y construyan el espacio necesario para que su individualidad cobre consistencia.

Una y otra vez, personas, situaciones, encuentros y desencuentros, nos llevarán a volver a encontrarnos con la misma evidencia: es necesario aparecer. No alcanza con quedarnos en lo conocido. Necesitamos indagar en lo desconocido, en lo nuevo, en lo distinto y hacernos un lugar en ese mundo fuera de casa, fuera de lo conocido y de lo seguro, de la madre, de la memoria y de la historia.

Casa 2

La generación de recursos nos invita a desplegar una autonomía y un liderazgo desde donde encontraremos la mayor satisfacción. No solo porque lograremos producir más y mejores recursos, sino porque también el hecho de hacerlo con autonomía o ejerciendo un claro liderazgo nos traerá satisfacción. El disfrute es poner el cuerpo en movimiento y en acción, abrirnos a ese placer del hacer, de ocupar lugares activos, es parte de lo que nos invita esta posición. El value se liga al value. Tener coraje permite que las cosas adquieran riqueza. Permite que las cosas se enriquezcan.

Casa 3

La comunicación es directa, frontal, veloz, del mismo modo que lo es nuestra capacidad para entender las cosas. Claro, siempre y cuando haya algún interés, nos mueva alguna pasión aquello que estamos aprendiendo. Lxs hermanxs aparecen en el conflicto, en la pelea, en la disputa. Lxs padrxs son aquellas personas con las que podemos entrar en conflicto de una forma adecuada y calma. La tendencia es a que la comunicación se vuelva agresiva y, por lo tanto, muchas veces, sobrereprimida, demasiado inhibida. Cuando aparecen dificultades en el habla, es interesante trabajarlas desde la desinhibición del pulso agresivo. Cuando aparece, por el contrario, una agresividad dañina, es interesante aprender a regularla para hacer de nuestra agresividad un vehículo de construcción del espacio necesario y no un vehículo de castigo o de autocastigo.

Casa 4

Dentro de lo que compone nuestra seguridad emocional está la necesidad de aparecer, de tener un espacio claro y definido, de tener autonomía y capacidad de decisión sobre nuestras acciones. La dependencia se vive con incomodidad y nos deja vulnerables y expuestxs a las imposiciones ajenas. Los lugares pasivos se rechazan y resultan incómodos, y se prefieren las posiciones activas en donde el hacer depende, construye, en donde el hacer construye un espacio cómodo. La figura paterna puede ser vivida como agresiva o, en sus facetas más luminosas, como un líder, una persona muy activa o alguien profundamente vinculadx con las actividades físicas y los deportes.

Casa 5

Contactar con la propia fuerza y la propia voluntad permite alimentar y sostener nuestra creatividad. La voluntad creadora necesita espacio para desplegarse saludablemente y ese espacio se conquista a través del permiso al propio impulso. El impulso es la chispa que sostiene nuestra capacidad de crear. El vínculo con lxs hijxs y con la propia obra será directo, un poco agresivo y tosco, pero al mismo tiempo potenciando su autonomía y su despliegue en el mundo, su independencia y su capacidad de resolver por sí mismxs los problemas que se les presenten. Cuidar a los hijos es darles capacidad de acción. Se tiende a mostrar la destreza física para convocar la mirada y la atención, o en el peor de los casos el conflicto y la pelea.

Casa 6

La tendencia a restringir la propia vitalidad muchas veces nos va a dejar con una sensación incómoda en el cuerpo. Poder incluir en la rutina cotidiana una actividad física relativamente fuerte nos permite alivianar esa tendencia a la retención. La autonomía es una palabra clave para pensar en el ámbito profesional, laboral, pero también para tener a mano, día a día, en cada momento, la autonomía, la independencia y la capacidad de tomar las propias decisiones. Los problemas en la vista, migrañas, golpes en general y en la cabeza en especial señalan que hay algo de lo retenido que está buscando salir hacia afuera. Los problemas en la vista nos llevan a una meticulosidad, a una paciencia que puede resultarnos incómoda, pero que es muy potente.

Casa 7

Muchas veces los vínculos nos van a traer conflictos que preferiríamos evitar. Nos van a llevar al contacto con una fuerza y una firmeza que pueden incomodarnos. Pero en la dimensión vincular también encontramos el espacio necesario para descubrir y desplegar lo que profundamente somos. Para que realmente aparezca el otrx es necesario conquistar la posibilidad de aparecer, de mostrarnos, de desplegar en los vínculos algo de la esencia que nos habita. Por eso esta dimensión es tan transformadora y potente. Es tan importante aprender a no temerle al conflicto y a las discusiones en los vínculos como lograr que esas discusiones sean amorosas y constructivas y no recurran a la violencia y la agresividad como mecanismos de debate. Hay una diferencia enorme entre el conflicto y el daño.

Es cierto que lo estable y lo sólido es conocido y seguro, pero también es cierto que necesitamos el movimiento y lo dinámico para crecer.

Casa 8

Con la casa ocho en Aries heredamos de nuestro linaje fuerza y coraje. Muchas veces esos atributos están manchados de sangre, teñidos de oscuridad. Nuestra tarea es limpiar y volver accesibles la fuerza y la osadía necesarias para poder desplegar con virtud lo que somos. Reconocer la importancia de nuestra individualidad, nos permite construir la firmeza y la seguridad necesarias para ir a buscar aquello que necesitamos encontrar.

La intensidad con la que vivimos nuestra sexualidad no es necesariamente negativa. Es posible encontrar lugares saludables para esa potencia. Es probable que esto genere inhibiciones, pero trabajarlas nos permite liberar pulsos profundos que animan nuestra existencia.

Sabiendo que las funciones clave de la octava casa son el sexo y la regeneración profunda, una persona con Aries en esta posición suele encontrar su renovación vital a través de la acción. Sasportas señala que esta persona podría renovarse psicológicamente haciendo trabajo físico sobre un proyecto, como por ejemplo, construir algo.

Casa 9

La tendencia a defender nuestras ideas como si fueran un territorio y a conquistar a través de ellas, como si fueran la punta de la lanza de nuestro destino, puede traernos dolores de cabeza. A veces, la tozudez puede ser parte del problema y creer que lo que creemos es la verdad puede volverse incluso angustiante de a momentos, porque toda verdad tambalea cuando el viento sopla con fuerza.

Permitirnos la flexibilidad en la relación con nuestros conocimientos y con nuestra fe, permitirnos creer lo que creemos con devoción, entrega y compromiso es profundamente virtuoso, pero requiere blandura y disponibilidad para escuchar las verdades ajenas. Muchas veces, la fe que sostenemos sostiene piezas importantes de nuestro andamiaje emocional y dejar que caigan es desprotegernos. Por eso, la aventura de pensar y entender el mundo de modos nuevos resulta profundamente transformadora.

La aventura es, en general, algo muy propio de esta posición. Abrirse espacio en el mundo, expandiéndonos, extendiendo nuestro alcance, se vuelve muy alegre y muy liberador. La potencia está en los muslos.

Sasportas explica una regla de oro: "lo que la casa novena vislumbra, la décima lo trae a la Tierra". Al tener al iniciador del zodíaco en la casa de la visión, el individuo tiene el impulso de tomar esos ideales superiores y transformarlos rápidamente en proyectos o acciones tangibles

Casa 10

La casa 10 regula nuestro vínculo con la sociedad. Es el modo que tenemos de encontrarnos con este universo social del cual somos parte. El oficio es una de las formas más comunes de esta integración y, con Aries en la décima casa, el oficio tiende a ser autónomo o a demandar y a exigir un liderazgo que nos posicione al frente de un equipo, de un proyecto, de una forma de ver el mundo.

Nuestra madre o padre, la persona que ejerció la autoridad en nuestra casa, tenía muy fuerte ese liderazgo, ya sea en luz, pudiendo conducir a muchas personas o siendo artífice de su propio destino, o en sombras, descargando su agresividad contra las personas queridas. Pero, en cualquier caso, es en relación a este referente que necesitaremos trabajar para poder desplegar nuestra propia potencia y ser capaces de sostener autónomamente nuestro lugar en el mundo y de dirigir a otrxs en un sentido que nuestra capacidad de visión nos marca, aunque quizás otras personas no puedan verlo.

Liderar es abrir el campo de lo posible antes que para el resto de las personas sea posible. Liderar es abrir un sendero que hasta ese momento parecía imposible y mostrar a lxs otrxs que se puede caminar por allí sin ningún problema.

Casa 11

Ver más allá y andar en los caminos sin senderos, sin huellas, se vuelve posible para esta posición. Por supuesto, no está exento de temor, de la incomodidad propia de quien anda por donde nadie anduvo antes, del vértigo de lo desconocido, pero, al mismo tiempo, la capacidad de indagar en ideas, pensamientos y territorios inexplorados abre un espacio de mucho placer y disfrute para quien tiene esta posición.

Lxs amigxs muchas veces nos traen experiencias intensas, aguerridas, un contacto con la fuerza y la ferocidad que nos es vital y necesario. Aprender a encontrar el value en tener buenos enemigos es también necesario. No con cualquiera se entra en un debate, no con cualquiera abrimos una discusión, y muchas veces nuestrxs interlocutorxs van a permitirnos pensar cosas que hasta ahora aparecían inconcebibles.

Saber elegir a nuestros rivales es parte de nuestra sabiduría y también se puede volver expansivo. No se trata de tener enemigos, sino de vincularnos con lo diferente y, a través de este vínculo, enriquecer lo que somos. Nuevas ideas abrirán siempre nuevos espacios para nuestra individualidad en el mundo. Abrirnos a la aventura de pensar más allá de lo conocido es muy fecundo.

Casa 12

Con la casa doce en Aries, las memorias ancestrales de la guerra y la violencia pueden volverse una pesada carga, una mochila densa que nos ate a un lugar de indefinición y de imposibilidad. Nuestro destino no es la violencia, pero necesitamos disponibilizar la propia fuerza para abrir un cuerpo al contacto con un mundo que permita el goce, el placer y el disfrute.

Si no puedo ser quien soy, si mi identidad se disuelve, entonces quedaré tomadx por otrxs y serviré a su propósito. Para poder desplegar la propia voluntad, necesito encontrar con cierta nitidez mi propia individualidad y dirigirla hacia un lugar en donde mi esencia pueda florecer y dar frutos.

Muchas veces es difícil dejar atrás las autoridades fuertes de mi propia historia, los hombres bravos, valientes o dañinos que marcan a mi linaje generando pozos de un liderazgo que, ya sea positivo o negativo, me atrapa en el pasado, me liga a algo que ya no existe más.

Descubrir la fuerza es entregarse al placer del cuerpo y a la relajación y la calma que me permite saberme capaz de defender lo que es importante y valioso para mí.

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Kit astrológico para habitar la tierra

Los acontecimientos celestes pueden ser el ruido que enturbia nuestra vida o la melodía que nos permite improvisar. En este podcast semanal voy a intentar describir el cielo para invitarte a mirar de otro modo lo que te pasa.

Si todo sale bien, además del análisis de tránsitos semanales haré algún que otro contenido más imperecedero para acompañarte en los días de la vida.

"Improvisar es unirse al mundo, confundirse con él."

— Deleuze y Guattari.