Luna Nueva

Tauro • 16/5 • Hacer silencio

Luna nueva en Aries

Luna nueva en Tauro • Hacer silencio

El cuerpo es obediente y quien manda es el oxígeno.
Danzar es agradecer a lo invisible que nos alimenta.

Gonçalo Tavares.

Esta luna nueva nos abre el cuerpo a encontrarnos con otras verdades posibles, con otros modos de entender lo que nos habita, la tierra que somos. En la pradera infinita de nuestra piel podemos dejar que corran las sensaciones como liebres salvajes o armar corrales en los que retener pesadamente el ganado de la crueldad. Alambramos nuestro cuerpo con ideas que castigan la verdad que nos mueve.

Lo mental construye el cuerpo humano, y las circulaciones de placer que podemos permitirnos también se abren cuando un pensamiento conecta con otro y con otro y con otro para desplegar el entendimiento más allá de las tercas nociones que repetimos ciegamente. Si es verdad que abrir el cuerpo es abrir la mente, funciona también en el otro sentido. La pregunta es: ¿dónde encuentro hoy la restricción, lo cerrado, lo parcelado?

Cuando somos capaces de abrir el cuerpo para que la vida lo atraviese, lo anime, la felicidad nos inunda y nos volvemos porosoxs y vulnerables. El aire habita nuestro cuerpo y lo hace crecer. Este novilunio nos permite sonreír con el cuerpo abierto y entender que a veces lo real es inentendible, pero aún así perceptible. Entrar en contacto no es necesariamente comprender. Contemplar es una forma de habitar el mundo, de habitar el cuerpo.

Cuando nuestro cuerpo está cerrado, retenemos dentro lo que tememos perder, lo que el terror nos hace guardar. La vida sigue intentando en vano atravesarnos, generando desequilibrios e incomodidades. El dolor crece adentro y se pudre, mientras el cuerpo va perdiendo aire, espacio. Esta luna nueva nos invita a registrar que es necesario el dinamismo, que lo que permanece lo hace danzando y no estático. Hasta las montañas bailan cada tanto, se sacuden y reacomodan su firmeza.

En esta luna podemos registrar que aún en la enfermedad y en la decrepitud, el cuerpo no pierde la capacidad de sentir placer. Alguna zona habrá disponible para encontrar sentido en los sentidos. Salvo en casos extremos en donde el dolor es constante, abrirse a sentir es abrirse al goce; aunque a veces es cierto que tenemos que atravesar dolores guardados en nuestro interior antes de poder contactar con el placer. La vida nos espera, y en esta lunación encuentra un modo de hacérnoslo saber.

El secreto del amor es el amor, y el secreto del placer es el placer. La vida tiene también un secreto así de autoevidente. Como dice Tavares, "Incluso Dios tiene un dios profundo dentro". Pero es un secreto que no se puede buscar, o que al buscarlo nos alejamos de él. Estos secretos nos encuentran, solo se puede hacer silencio, dejar de repetir los mismos viejos engaños. Esta luna nueva nos da espacio para ese silencio.

Visualización

Amanece.
Amanece.
Amanece.
Amanece.
Amaneció.

Esta luna en cada casa

Casa 1

En la casa uno, esta luna nueva nos invita a permanecer, a quedarnos suavemente en contacto con la sustancia, a dejar que el cuerpo se desparrame, se abra, sea grande, al menos por un momento en estos días: permanecer.

Recostada sobre una colchoneta, desparramada en un sillón, parada mirando, mirando más allá: permanecer.

El cuerpo es un misterio, un enorme enigma sobre el que se asienta el resto de nuestra individualidad. Ese misterio tiene sus propios ritmos, sus propios modos, una potencia sutil que vibra y resuena hacia el resto de nuestras dimensiones.

En particular, en esta luna la mente se ve transformada por el cuerpo, y el cuerpo revela las operaciones que hace la mente sobre él. Ablandar el pensamiento es ablandar el cuerpo, y estirar, elongar, puede ser un modo de abrirnos a pensar las cosas desde otro lugar.

Casa 2

En la casa dos, esta luna nueva nos trae una invitación al disfrute, al placer, a la entrega a esa vida que nos hace.

Habiendo conquistado lo activo, es un momento de entrar en relación con lo pasivo, dejar que la vida nos haga, contacte con lo que hay dentro y nos mueva.

La experiencia del encuentro con la vida es el deseo, es el placer, es el apetito. Aquello hacia lo que me siento profundamente inclinada habla más de mí que cualquier cosa que yo pueda decir.

Mi hambre traduce mi alma.

Darle lugar al apetito, regulándolo, es prodigioso.

Casa 3

En la casa tres, esta luna nueva nos permite hacer crecer el cuerpo de ideas que sostienen nuestra realidad. Quizás ni siquiera cuestionando viejas creencias o pensamientos anticuados, sino sencillamente apilando, acumulando, engrosando el caudal de pensamientos, intuiciones y saberes que hacen al fondo de nuestra comprensión del mundo.

Quizás incluso apilando pensamientos contradictorios, capaces de servir para interpretar realidades diversas. Dos cosas pueden ser contradictorias entre sí y, al mismo tiempo, válidas en sus respectivos contextos.

Esta plasticidad es justamente una forma de saber que no estamos locxs. Mientras más conceptos tengo para interpretar el mundo, más amplio y rico se vuelve, más ancha se vuelve la realidad.

Casa 4

En la casa cuatro, esta luna nueva nos permite encontrar nuevos recursos emocionales con los que construir una sensación de seguridad, de pertenencia y de solidez.

Mientras más modos tenemos de sentirnos a salvo, más sencillo se vuelve encontrar seguridad. Los recursos que nos permiten sentirnos segurxs pueden ir creciendo a lo largo de la vida y, a través de ese crecimiento, volverse más eficientes y consistentes.

Cuando somos capaces de registrar aquello que permanece aun en medio de la vertiginosidad de los cambios, podemos sentir seguridad incluso en plena tormenta.

Cuando logramos advertir el latido silencioso y profundo de la tierra, escuchar sencillamente ese ritmo puede devolvernos la calma.

Casa 5

En la casa cinco, esta luna nueva nos permite darle consistencia, materializar, volver real nuestra esencia a través de una obra concreta y tangible.

En nuestro mundo moderno, lo concreto y lo tangible se han expandido enormemente. Una página web, un diseño digital, son parte de la sustancia viva de nuestro mundo. La información es ahora también sustancial.

¿Cuáles son las ideas que produzco y, a través de ellas, cómo cambia el mundo con el que estoy en relación?

El trabajo concreto que implica el contacto y el encuentro con mis hijxs me abre una nueva capa de contacto con el mundo, con la realidad. Dar lo que necesito dar desde mi lugar de madre o padre, de protectorx, de cuidadorx, me enseña el valor de la sustancia de un modo nuevo.

Casa 6

En la casa seis, esta luna nueva nos permite contactar con la rutina diaria de nuestra vida de un modo más disfrutable y más dulce.

Es verdad: se acumulan esfuerzos que, pesadamente, van haciendo de nuestra vida cotidiana algo laborioso. Pero también es cierto que, muchas veces, incrustar en la cotidianidad espacios y momentos de placer, de disfrute, de relajación y de descanso puede ser suficiente para que el resto de la jornada se reinterprete y adquiera otro valor, otro color, otra vitalidad.

El disfrute, el goce que podemos encontrar en la vida diaria, es quizás el más valioso. Es cierto que los momentos excepcionales de descanso —las vacaciones, un retiro— son profundamente potentes y dulces. Pero cuando insertamos en nuestra vida escenas recurrentes de placer y de disfrute, algo se abre en nuestra interioridad: una relación mucho más dulce y profunda con el mundo.

Entonces podemos entregarnos a la realidad de una forma más abierta y disponible, y transformar incluso escenas incómodas o padecientes en escenas tolerables, soportables y, a veces, incluso amables.

Desde la distensión, la tensión puede volverse un rayo pasajero y no un estado permanente que nos toma y nos atrapa. Desde la dulzura y desde la calma, la agresividad o la densidad del mundo pueden circular de otra forma.

Casa 7

En la casa siete, esta luna nueva nos permite encontrar la dulzura del contacto: la piel con la piel, el roce, los perfumes y aromas del amor, la suavidad en la mirada y en el encuentro con el otro.

Se trata de suavizar las rispideces y las tensiones, los enojos y la agresividad, a través del contacto directo del cuerpo con el cuerpo. Hacer silencio de todo eso no resuelto o incomodante y, sencillamente, encontrarse con el otro. Y en ese encuentro, dejar que el placer circule.

Si el encuentro es imposible, quizás el trabajo sea reconocer qué endurecimientos internos, qué rigideces o temores están impidiendo la entrega. Porque muchas veces no se trata de resolverlo todo antes de acercarnos, sino de permitir que el propio contacto, la simple presencia compartida, haga su trabajo silencioso y nos devuelva a una forma más amable de vincularnos.

Casa 8

En la casa ocho, esta luna nueva nos invita a nutrirnos de la tierra que nos sostiene. Nuestra ancestralidad aporta algo muy valioso a nuestro presente y muchas veces la confusión nos desorienta respecto de este aporte.

El trabajo consiste en aceptar que no es unx quien debe darle a sus antepasados, sino sencilla y simplemente aprender a tomar lo que hay disponible para nosotrxs. Somos pequeñxs respecto de nuestros padres y de nuestros abuelos. Somos pequeñxs respecto de nuestros ancestros.

La posibilidad de disfrutar del cuerpo en el encuentro sexual muchas veces es lo que inhibe la presencia y dificulta el contacto. Permanecer, quedarse disponible a ser tocadx, nos puede resultar incómodo, puede darnos miedo, pero el desafío de abrirnos a ese contacto, a ese encuentro, permite un florecimiento profundo de nuestra individualidad.

Abrazar la materia no como un lugar denso y peligroso al que evitar, sino como un espacio en donde se despliega el placer y la potencia de nuestra alma.

Casa 9

En la casa nueve, esta luna nos invita a ablandar las verdades a las que nos adherimos, a las que nos fijamos con insistencia y tesón.

La testarudez en nuestras convicciones y en nuestros ideales nos cierra el mundo, acota la realidad con la que somos capaces de entrar en relación y nos deja en un lugar que, con el tiempo, inevitablemente irá viciándose y viciándose.

La vida exige movimiento, dinámica, renovación. La vida desafía permanentemente nuestras convicciones, trayéndonos nuevos fragmentos de la verdad que no entran dentro del dogmatismo que sostuvimos y construimos.

Es cierto, nuestras convicciones también nos sostienen y nos construyen. Y abandonarlas implica también abandonar una parte de lo que fuimos, pero es un abandono dulce que trae la promesa de un reencuentro.

Hemos encontrado el camino y luego lo hemos abandonado. Cambiar significa volver a encontrarse con el propio camino y el propio andar.

Casa 10

En la casa diez, esta luna nueva nos permite abrir nuevos senderos en la relación con la materia y con los recursos.

Nuestra profesión y nuestro oficio se vuelven disfrutables en la medida en la que vamos retirando el exceso de esfuerzo y habilitando una carga mayor de liviandad.

Esta liviandad es posible cuando ensanchamos la base con la que nos apoyamos con firmeza en un suelo que nos está siendo dado por algo más, por alguien más.

Cuando logramos apoyarnos en el mundo, nuestra acción se vuelve ligera y liviana. Cuando cargamos con el mundo en nuestras espaldas, el esfuerzo se puede volver insoportable, insostenible, incómodo y doloroso.

Esta luna también nos invita a revisar la relación con nuestra madre, permitiéndonos percibir la fecundidad de lo que nos ha entregado y la inutilidad de nuestro intento de darle lo que creemos que necesita.

Aceptar el enorme regalo que es la vida implica pararnos con humildad frente a nuestra propia existencia como algo que no hacemos. Hemos sido hechos. Alguien nos hizo.

Casa 11

La casa once, esta luna nueva, nos permite concebir de otro modo la materialidad, abrazando otros ribetes en la consistencia de lo que podemos considerar sustancia.

No solo se trata de la arcilla, la tierra, la mesa, los árboles. También es parte de la sustancia de nuestro mundo los conceptos y las ideas con los que nos entretejemos con el mundo.

También es parte de nuestro mundo la virtualidad que, de alguna forma u otra, enmarca nuestra relación con el planeta y con la vida.

Todo lo sólido se ha desvanecido en el aire y, al mismo tiempo, las más abstractas virtualidades han ido tejiendo realidades concretas y tangibles.

En los dos sentidos el mundo cambió y esta luna nueva nos permite abrazar algo de esos cambios, disfrutándolos, gozando de ellos.

Casa 12

Esta luna nueva en casa doce nos permite encontrar un nuevo sendero por el que llegar a lugares que quizás conocemos, pero de un modo diferente.

Actualizar la relación con el cuerpo, asistirlo, acompañarlo como el animal salvaje que en realidad es, nos permite ir alojándolo de modo tal que en algún momento seamos capaces de advertirlo.

Somos nuestro cuerpo, somos el cuerpo que sostiene nuestra identidad consciente. No es que sencillamente tengamos un cuerpo, sino que complejamente lo somos.

Como Buda encontrando el camino del medio, esta luna nueva permite ubicar el prodigio de lo corporal, dialogando hermosa y dulcemente con la naturaleza misteriosa de nuestra alma.

¿Cuánto hay de nuestra esencia en las sutilezas de lo que gozamos, de lo que disfrutamos con el cuerpo? ¿Cuánto hay de nuestra alma en nuestros apetitos y en nuestros placeres? ¿Es acaso el propio cuerpo un modo del encuentro con Dios?

La luna nueva tocando tus planetas natales

Sol natal

Una luna nueva junto al Sol permite el descubrimiento del mundo emocional, de cómo es vivir una emocionalidad que permita y potencie la expresión de nuestra esencia. Abre un ciclo que nos permite vernos más íntima y profundamente, habilitándonos el espacio para construir nuevas bases emocionales que nos abran al mundo, que no nos dejen encerrados. Si está exáctamente en el mismo grado, se liga a la revolución solar, y marcará un año muy profundo y transformador de nuestros mundos emocionales.

Luna natal

Cuando la luna nueva cae sobre la luna natal nos llevará a hacer conscientes mecanismos emocionales que necesitamos elaborar para construir seguridad emocional. Habilita un período de revisión profunda de nuestra historia y un contacto más estrecho y presente con nuestro mundo emocional que nos permite ser más eficientes en la forma de darnos seguridad, y dejar de repetir tan ciegamente cosas que nos hacen daño.

Mercurio

En contacto con Mercurio, la luna nueva nos anima a pensar de otro modo nuestro mundo emocional, abriéndonos a detenernos y sentir un poco más. Aportan nuevos ímpetus y nuevos impulsos a nuestra curiosidad y a nuestras ganas de aprender o comunicar lo que sabemos. Nuestra comunicación en este período está favorecida y podemos encontrar modos nuevos de decir lo que somos.

Venus

En contacto con Venus, nos anima a desplegar nuevos modos de desear, de incorporar sustancia y de crear. Registrar qué seguridad necesitamos para poder sentir placer, pero también qué sustancias concretas participan en nuestra seguridad. Nuestros vínculos se verán transformados, abriendo nuevas posibilidades de reconocimiento, nuevos contactos posibles con otres.

Marte

En contacto con Marte, la luna nos lleva a inventar nuevas formas de aparecer y mostrarnos en el mundo. Nos invita a darle lugar a nuevos fragmentos de nuestra identidad para que se expresen en el mundo. Nos lleva a hacer procesos emocionales que liberen una fuerza capaz de abrirnos un espacio en lo exterior, sacándonos del encierro de lo conocido.

Júpiter natal

Cuando la luna nueva toca a Júpiter nos renueva cierto optimismo y cierta alegría, nos vuelve accesibles cierta confianza y claridad, y acerca la posibilidad de concretar las metas y los proyectos que más nos encienden.

Saturno

En contacto con Saturno, la luna nueva nos invita a revisar los límites que necesitamos construir para darnos una seguridad real y sólida. Dejar de exigirnos tanto y sostenernos más puede ser un alivio que traiga este contacto. Abre un ciclo de revisión en lo profesional y trae también una invitación a la flexibilidad que a veces implica ablandarse y a veces tonificarse.

Quirón

En el contacto con Quirón, la luna nueva nos invita a hacer consciente algo de aquella herida incurable que nos marca como seres humanxs, acercándonos un pasito más a la posibilidad de aceptar lo irremediable de lo acontecido y lo potente de la vida que nos quedó entre las manos a pesar y a través de todo lo vivido.

Urano

En contacto con Urano, la luna nueva nos trae la necesidad de abrir, de ponerle una puerta a nuestra casa y salir, entrar en contacto con lo que nos excede, improvisar y dialogar con el afuera más fluidamente. Acerca un contacto con el mundo que a veces puede quedarnos un poco lejos. Nos anima a mirar desde más lejos, con otras perspectivas, lo que somos, nuestra identidad.

Neptuno

Tocando a Neptuno, la luna nueva nos invita a renovar las ilusiones y los anhelos que marcan nuestra vida. Aceptar que son inútiles los esfuerzos que hacemos para recuperar lo perdido, pero también aceptar que siempre hemos estado unidxs al todo. Nuestra separación es una forma específica de estar unides al todo.

Plutón

Una luna nueva en contacto con Plutón nos permite observar mecanismos emocionales profundos a través de los que garantizamos nuestra supervivencia y luchamos contra la muerte. También invita a registrar los esfuerzos que hacemos para ser parte y la represión con la que contenemos nuestra fuerza vital. Trae la posibilidad de desplegar el deseo en direcciones nuevas, darle cauces creativos a nuestra líbido y gozar de nuestra potencia.

Lilith

Cuando la luna nueva toca a Lilith nos desafía acercarnos a una fuerza incómoda y transformadora que habita en la región más profunda de nuestro ser. Acerca, también, a la conciencia mecanismos emocionales muy compulsivos y miedos profundos que necesitan irse despejando.

Nodo Norte

Cuando la luna nueva toca el Nodo Norte natal nos invita a acercar a la conciencia una fuerza profunda que habita en nosotres y que podría ser pensada como la voz de nuestro espíritu. El desafío que nos trae el nodo norte es el de animarnos a incorporar la sustancia del signo en el que se encuentra. Una luna nueva en contacto con ese punto nos acerca esa energía misteriosa y potente que tiene tanto que ver con nosotres aunque todavía no sepamos cómo.

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Kit astrológico para habitar la tierra

Los acontecimientos celestes pueden ser el ruido que enturbia nuestra vida o la melodía que nos permite improvisar. En este podcast semanal voy a intentar describir el cielo para invitarte a mirar de otro modo lo que te pasa.

Si todo sale bien, además del análisis de tránsitos semanales haré algún que otro contenido más imperecedero para acompañarte en los días de la vida.

"Improvisar es unirse al mundo, confundirse con él."

— Deleuze y Guattari.