Luna Nueva

Libra • 10/10 • Entretejernos

Luna nueva en Libra

Luna nueva en Libra. 10/10. Entretejernos.

Lo que no se puede decir, se muestra
Gabo Ferro

Amar es una aventura infinita, que inevitablemente nos transforma. Abrirnos vulnerables al abrazo y a la caricia, entregarnos a la mirada y al afecto de otrxs es enormemente desafiante. Primero, porque requiere conquistar una enorme confianza. Luego, porque no hay modo de abrirse vulnerable al mundo sin ser, en ese mismo gesto, transformadx. Y transformarse es dejar atrás lo que creemos que somos para ver cómo nace lo que en verdad y sin esfuerzo somos.

Vernos en los ojos de otrx nos permite reconocer lo que de otro modo sería imposible ver. La memoria es pura fantasía. No hay recuerdos verdaderos, todos están tejidos con la madeja de lo irreal. Pero en medio de tantas memorias e identidades viejas que sostenemos costosamente, aparece alguien que mira con delicadeza nuestras sombras, que nombra lo que sentimos y lo que somos. Entonces las fantasías se desplazan, dejando lugar a la imprecisión extraña de la realidad.

Vincularnos es tejer un lazo con lo que no somos. En ese lazo nos reconocemos. Somos reales en el contacto con lo que no somos, la otredad funda nuestra identidad. Somos lo que amamos y lo que odiamos del mundo, no solo en cuanto proyectamos el amor y el odio hacia nosotrxs, sino también porque aquello con lo que nos encontramos afuera define nuestra identidad hacia adentro. Esta Luna nos recuerda que la otredad es la consumación del borde, y el borde arma identidad.

Una nueva armonía se vuelve posible con esta lunación. Dejar de arrastrar viejas súplicas y celebrar los encuentros de los que somos capaces, dejar de intentar convencer a las personas de nuestra bondad, de nuestra calidad humana. Evidenciar sencillamente lo que somos, permitir que se vea, que aparezca. ¿Por qué tanta certeza acerca de una inadecuación? ¿Realmente hace falta tanto esfuerzo para que alguien nos vea y sonría genuinamente?

El otrx es un faro que nos permite reconocer las orillas a las que nos aproximamos, los territorios que merodeamos, las proximidades y las distancias. Desde ese registro, componemos un mapa, un mundo que nos aloja y nos permite ser quienes somos. Pero no cualquiera funciona como otrx, no cualquiera nos hace de espejo. Abrazar la propia singularidad es reconocer y permitirnos ser reconocidxs por las personas que son realmente parte de nuestro devenir.

Esta Luna nos permite darnos cuenta de que muchas veces ponemos en boca de otrxs los juicios con los que nos condenamos. Peleamos para que nos vean de cierto modo, para evitar ser juzgadxs negativamente, pero esa pelea está perdida desde el momento en el que habita en nosotrxs ese juicio. Es necesario conquistar una enorme humildad para que nos dispongamos a escuchar lo que el mundo tiene para decirnos, sin filtrar con nuestra crueldad lo que nos llega.

Para juzgarme o para juzgar a alguien tengo que hacer un recorte, un achicamiento de la complejidad de la vida de esa persona, de modo tal que pueda meterla dentro de un compartimiento más o menos estanco. El juicio es un modo de empequeñecer la realidad, muchas veces necesario, muchas veces destructivo y dañino.

Visualización.

Una bandera flamea en la costa. El viento trae aromas lejanos, apenas perceptibles. El sol calienta la tarde. Desde un barco, ella recorre la costa lejana como si pasara sus ojos por un mapa, acariciando cada recoveco. Hace tiempo que espera, que calcula, pero ahora la decisión se ha tomado, y ella sencillamente la observa.

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Esta luna en cada casa

¿Cómo sé en qué casa me cae esta luna?

Casa 1

La Luna nueva nos permite encontrarnos con la belleza, la potencia de lo bello, la importancia de lo estético. A veces las formas son lo central en una escena, el contenido queda en un segundo plano y lo realmente importante es el modo en el que las cosas se despliegan. La forma en la que nos presentamos ante el mundo también habla de lo que somos. Lo que mostramos, lo que escondemos, construye para nosotrxs una trama, un entretejido. Esta Luna permite evidenciar otras cosas, compartir otras versiones de lo que somos, aparecer de otras formas para descubrir lo que se revela cuando lo hacemos, lo que vuelve del mundo cuando dejamos ver otras caras.

Casa 2

En la casa dos, esta Luna nueva nos permite tomar el valor que nos han dado una enorme cantidad de interacciones sociales, de encuentros con personas a través de las que hemos podido definirnos y reconocernos.

Nuestro valor individual está entretejido por la serie de interacciones que fueron dándole existencia a esto que estamos siendo ahora.

De un modo u otro, producir en nuestro mundo económico es entrelazarnos con otras singularidades que muchas veces aparecen difusas, lejanas, difíciles de encontrar, pero que ahí están.

El mercado es una red de individualidades interconectadas que se articulan de formas más o menos ilógicas, más o menos racionales, para sostenerse entre sí.

Casa 3

En esta casa, la Luna nueva nos invita a poner en palabras lo que sentimos y deseamos. La duda nos asalta y nos empuja, nos lleva a permanecer en el desconcierto y a evitar asumir el riesgo. Pero es importante darnos espacio para cavilar, para sopesar posibilidades, para compartir con las personas cercanas nuestros dilemas.

Hablar es darle una forma a lo que nos habita, darle un espacio en lo real a lo que está dentro nuestro como una virtualidad, como una mera posibilidad. La palabra inscribe en la existencia aquello que ha permanecido en la penumbra hasta ser dicho.

Casa 4

En esta casa, la Luna nueva nos permite reconocer la importancia central de los vínculos en nuestra trama emocional, en nuestra seguridad emocional. Los vínculos nos sostienen y nos dan espacio en el mundo, a través de la mirada del otrx existo, y si bien esto es desafiante y nos puede generar el temor de perder el favor de los ojos de lxs otrxs, lo cierto es que hemos sido construidxs por la percepción ajena, ha sucedido ya, y estamos aquí al amparo del amor de las personas que, a lo largo de nuestra vida, nos han ido amando. Quiero decir: no se trata de estar permanentemente sostenidxs por el reconocimiento del otrx, sino de darle consistencia adentro a esa mirada y dejar de perseguir incansablemente lo que ya hemos obtenido. Y en el lugar que esa calma habilita, desplegar nuestra belleza, nuestra visión del mundo.

Casa 5

En esta casa, la Luna nueva nos permite abrazar la belleza y desarmarnos allí. Dejar que lo sutil nos guíe, nos lleve a lo que aún no conocemos ni sabemos que hay en el mundo y que hay también dentro nuestro.

La creatividad golpea nuestra puerta y nos anima a desplegar la armonía de la que somos capaces. Darle lugar a la virtud que nos habita es irnos granjeando una identidad adecuada y valiosa.

El juicio a nosotrxs mismxs aparece con fuerza en esta Luna. Dejar de castigarnos por los pecados que hemos cometido, abrazar un posible perdón a lo que hemos hecho, desestimar los cargos en un juicio eterno en el que nunca saldremos bien paradxs.

En lo que somos hay una potencia que desborda, una fuerza que necesita espacio para aparecer y desplegarse. Para darnos ese espacio, la confianza es un recurso valiosísimo.

Casa 6

En esta casa, la Luna nueva nos trae espacio para reconocer la importancia de la belleza en nuestra vida diaria. Como un ritual japonés para servir el té, o los pasos cuidadosos y precisos de una receta, incluir en nuestra vida la fuerza y la potencia sutil de la delicadeza en pequeños gestos cotidianos.

La enfermedad puede aparecer como un freno, un espacio de quietud que nos invite a revisar la velocidad a la que nos estamos moviendo.

Nuestras mascotas son también formas de la otredad que nos permiten dejar salir luces de nuestro interior que muchas veces están apagadas en vínculos con humanos. Registrar esas luces, esos gestos de ternura, de cuidado, como matices de nuestra propia individualidad.

Casa 7

En esta casa, la Luna nueva nos permite encontrar la alegría de estar con otrxs, la alegría de encontrarnos con los seres queridos. Abrir lugares en nuestra agenda para compartir lo que tenemos ganas de compartir.

El arte puede dar el marco (un concierto, una película, una obra de teatro, una muestra) en el que logremos encontrarnos con las personas queridas, celebrando el amor por el arte, la contemplación de la belleza.

Es posible encontrarnos con lo que somos en la sonrisa de quienes nos quieren. Escuchemos en el juicio ajeno la defensa contra lo que hay en nosotrxs que inquieta a nuestrxs amigxs, y la alegría que espontáneamente brota como un contacto con lo que hay de genuino en nosotrxs. Claro que podemos recibir de nuestros afectos críticas que nos lleven a revisar lo que hacemos, pero esas críticas no son juicios, sino advertencias para que permanezcamos cerca de lo que en verdad somos.

Casa 8

En la casa 8, esta Luna nueva nos invita a revisar las formalidades que esconden un contenido inconsciente que necesitamos aprender a desplegar, a compartir, a sacar afuera, a exhibir.

Muchas veces la herencia, la historia, nos conduce al silencio, al ocultamiento. Es necesario encontrar las fuerzas que nos permitan desplegar nuestra potencia en lugar de esconderla, compartir nuestras verdades en lugar de callarlas, de encerrarlas en lo profundo de nuestro corazón.

En los vínculos amorosos muchas veces aparece complejamente la relación con la propia sexualidad. A veces las inhibiciones vinculares son inhibiciones sexuales, elementos trabados en el acceso al placer, al disfrute.

Lograr desenmarañar el vínculo con nuestro placer puede hacernos más fácil y fluido el contacto amoroso con el otro.

Casa 9

En la casa nueve, esta Luna nueva nos invita a poder incluir dentro de lo cierto, de lo verdadero, lo que es bello. A tener como un criterio posible de verdad la belleza, la delicadeza.

En esta Luna nueva es posible encontrarnos con una libertad mayor en nuestros vínculos, descubrir la libertad de desear y de ser otras cosas en nuestras relaciones íntimas y de amistad.

También el reconocimiento puede ser un elemento liberador que nos permita desplegarnos más allá de lo que hasta ahora resultaba concebible, imaginable para nosotrxs.

Casa 10

Esta Luna nueva en la casa 10 nos invita a encontrar en nuestra profesión y en nuestro oficio lugares sólidos y firmes en donde anclar un reconocimiento que ya no necesitamos seguir buscando, que podemos asumir como parte de aquello con lo que contamos.

Ya fuimos reconocidxs. Ya tenemos ese aval que brinda una mirada externa que nos da un cierto lugar y nada más que eso. El resto será posible buscarlo a través de la aceptación primero de esa validación que brinda el contacto que hemos estrechado con otrxs.

Quiero decir, para poder encontrarnos con nuevas búsquedas, con nuevas metas y nuevos desafíos, necesitamos incorporar la valoración que ya hemos obtenido, agradecer las miradas que se han posado sobre nosotrxs y que han visto lo que han visto y que señalan lo que señalan.

Son mojones, brújulas que nos permiten orientarnos.

Casa 11

En la casa once, esta Luna nueva nos invita a ver en nuestras grupalidades, en nuestrxs amigxs, espacios de reconocimiento subjetivo profundos en donde lo que somos puede realmente tomar forma.

Y no se trata de seguir insistiendo una y otra vez para volver a encontrar lo mismo, sino de ir dejando que lo que ha ido siendo reconocido a lo largo de los años se asiente para permitirnos profundizar la confianza en esa red que nos sostiene.

Ya tenemos un lugar en nuestra comunidad. ¿Qué nos habilita ese lugar? ¿Qué se abre en nosotrxs una vez que, aceptando este lugar que tenemos, nos permitimos crecer más allá?

Casa 12

En la casa 12, esta Luna nueva nos invita a encontrarnos con el amor en lugares nuevos y de formas nuevas.

No a seguir repitiendo viejos patrones familiares que se cuelan entre nuestro presente, sino a inventar, inaugurar modos nuevos de amar y dejar que ese amor reconozca regiones de nuestro mundo interior que hasta ahora no habían sido contactadas.

También nos permite ver de otro modo a la belleza, entendiendo su necesidad, lo oportuno que es contactar con lo estéticamente agradable.

A veces la vida cambia solo por la forma en la que ordenamos las cosas para propiciar lo bello. A veces no hace falta más que ese pequeño y sutil detalle: un cuadro colgado en el lugar adecuado, una flor trayendo otros colores a nuestra vida diaria

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La luna nueva tocando tus planetas natales

Sol natal

Una luna nueva junto al Sol permite el descubrimiento del mundo emocional, de cómo es vivir una emocionalidad que permita y potencie la expresión de nuestra esencia. Abre un ciclo que nos permite vernos más íntima y profundamente, habilitándonos el espacio para construir nuevas bases emocionales que nos abran al mundo, que no nos dejen encerrados. Si está exáctamente en el mismo grado, se liga a la revolución solar, y marcará un año muy profundo y transformador de nuestros mundos emocionales.

Luna natal

Cuando la luna nueva cae sobre la luna natal nos llevará a hacer conscientes mecanismos emocionales que necesitamos elaborar para construir seguridad emocional. Habilita un período de revisión profunda de nuestra historia y un contacto más estrecho y presente con nuestro mundo emocional que nos permite ser más eficientes en la forma de darnos seguridad, y dejar de repetir tan ciegamente cosas que nos hacen daño.

Mercurio

En contacto con Mercurio, la luna nueva nos anima a pensar de otro modo nuestro mundo emocional, abriéndonos a detenernos y sentir un poco más. Aportan nuevos ímpetus y nuevos impulsos a nuestra curiosidad y a nuestras ganas de aprender o comunicar lo que sabemos. Nuestra comunicación en este período está favorecida y podemos encontrar modos nuevos de decir lo que somos.

Venus

En contacto con Venus, nos anima a desplegar nuevos modos de desear, de incorporar sustancia y de crear. Registrar qué seguridad necesitamos para poder sentir placer, pero también qué sustancias concretas participan en nuestra seguridad. Nuestros vínculos se verán transformados, abriendo nuevas posibilidades de reconocimiento, nuevos contactos posibles con otres.

Marte

En contacto con Marte, la luna nos lleva a inventar nuevas formas de aparecer y mostrarnos en el mundo. Nos invita a darle lugar a nuevos fragmentos de nuestra identidad para que se expresen en el mundo. Nos lleva a hacer procesos emocionales que liberen una fuerza capaz de abrirnos un espacio en lo exterior, sacándonos del encierro de lo conocido.

Júpiter natal

Cuando la luna nueva toca a Júpiter nos renueva cierto optimismo y cierta alegría, nos vuelve accesibles cierta confianza y claridad, y acerca la posibilidad de concretar las metas y los proyectos que más nos encienden.

Saturno

En contacto con Saturno, la luna nueva nos invita a revisar los límites que necesitamos construir para darnos una seguridad real y sólida. Dejar de exigirnos tanto y sostenernos más puede ser un alivio que traiga este contacto. Abre un ciclo de revisión en lo profesional y trae también una invitación a la flexibilidad que a veces implica ablandarse y a veces tonificarse.

Quirón

En el contacto con Quirón, la luna nueva nos invita a hacer consciente algo de aquella herida incurable que nos marca como seres humanxs, acercándonos un pasito más a la posibilidad de aceptar lo irremediable de lo acontecido y lo potente de la vida que nos quedó entre las manos a pesar y a través de todo lo vivido.

Urano

En contacto con Urano, la luna nueva nos trae la necesidad de abrir, de ponerle una puerta a nuestra casa y salir, entrar en contacto con lo que nos excede, improvisar y dialogar con el afuera más fluidamente. Acerca un contacto con el mundo que a veces puede quedarnos un poco lejos. Nos anima a mirar desde más lejos, con otras perspectivas, lo que somos, nuestra identidad.

Neptuno

Tocando a Neptuno, la luna nueva nos invita a renovar las ilusiones y los anhelos que marcan nuestra vida. Aceptar que son inútiles los esfuerzos que hacemos para recuperar lo perdido, pero también aceptar que siempre hemos estado unidxs al todo. Nuestra separación es una forma específica de estar unides al todo.

Plutón

Una luna nueva en contacto con Plutón nos permite observar mecanismos emocionales profundos a través de los que garantizamos nuestra supervivencia y luchamos contra la muerte. También invita a registrar los esfuerzos que hacemos para ser parte y la represión con la que contenemos nuestra fuerza vital. Trae la posibilidad de desplegar el deseo en direcciones nuevas, darle cauces creativos a nuestra líbido y gozar de nuestra potencia.

Lilith

Cuando la luna nueva toca a Lilith nos desafía acercarnos a una fuerza incómoda y transformadora que habita en la región más profunda de nuestro ser. Acerca, también, a la conciencia mecanismos emocionales muy compulsivos y miedos profundos que necesitan irse despejando.

Nodo Norte

Cuando la luna nueva toca el Nodo Norte natal nos invita a acercar a la conciencia una fuerza profunda que habita en nosotres y que podría ser pensada como la voz de nuestro espíritu. El desafío que nos trae el nodo norte es el de animarnos a incorporar la sustancia del signo en el que se encuentra. Una luna nueva en contacto con ese punto nos acerca esa energía misteriosa y potente que tiene tanto que ver con nosotres aunque todavía no sepamos cómo.

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Kit astrológico para habitar la tierra

Los acontecimientos celestes pueden ser el ruido que enturbia nuestra vida o la melodía que nos permite improvisar. En este podcast semanal voy a intentar describir el cielo para invitarte a mirar de otro modo lo que te pasa.

Si todo sale bien, además del análisis de tránsitos semanales haré algún que otro contenido más imperecedero para acompañarte en los días de la vida.

"Improvisar es unirse al mundo, confundirse con él."

— Deleuze y Guattari.