Luna Nueva

Leo • 12/8 • Aparecer

Eclipse de Sol y luna nueva en Leo

Eclipse de Sol y luna nueva en Leo. 12/8. Aparecer

La pasión es la verdad misma de la vida que se afirma contra toda razón.
María Zambrano

Las cosas han ido cambiando, cambiando, cambiando tanto que el mundo que conocíamos ya no está ahí, delante de nuestros ojos. Se ha ido, y no volverá. Apenas es posible mirar el pasado con cariño, nostalgia o desdén. Este eclipse permite ver este cambio, y en el mejor de los casos mirarlo con aceptación y calma, registrando los espacios nuevos en donde podemos entrar más cómodamente.

Hay un latido en el cielo, profundo, profundísimo, que apenas podemos escuchar como late dentro nuestro. Es un latido que está en cada estrella tintineante, que inocentemente deja que su fuerza se expanda, que su luz viaje por el espacio, sin pensar en los ojos de nadie, sin buscar ninguna mirada. ¿Qué misteriosa voluntad ha puesto en mi pecho esta pasión? Con eso no podemos hacer nada, salvo entregarnos o pelear.

Este eclipse abre una etapa de mirar hacia adentro con cariño, con claridad y atención. Cuando miramos hacia adentro un juego de espejos suele deformar la realidad. Agiganta cosas pequeñas, empequeñece lo grande, y nos desorienta. Abrir los sentidos para percibir lo que late en nosotrxs como quien descorre las cortinas y deja que la luz del sol entibie su casa.

El secreto del amor es el amor, una fuerza misteriosa que nos inunda o no, que aparece con su danza incomprensible o no, que eriza nuestra piel o no. La pasión no entiende de razones y se incomoda frente a las exigencias. Requiere más bien una base, un suelo, un sostén. El chelo para la chelista, el suelo para el bailarín. Este eclipse nos invita a mirar con humildad la fuerza misteriosa que hace de un montón desordenado de materia una individualidad consciente.

Alojar en nuestro corazón rencores y enojos pasados ocupa espacio. Un recuerdo incómodo vive en donde podría caber un proyecto, una intuición, un suspiro. Este eclipse nos permite olvidar, dejar que lo que nos ha dolido nos atraviese el corazón y se vaya, dejándonos el espacio interno para que nuestra voz tome cuerpo y encuentre los modos de expresarse.

Este eclipse nos invita a detener el tiempo, a quedarnos aferrados a la claridad de un presente profundo que se ensancha y nos ensancha; que nos permite entremezclarnos con el universo del que siempre hemos sido hermosamente parte. Dejar que el tiempo se detenga, se pose sobre nuestra piel, se ensanche y se enrarezca. Dejar que lo que ha cambiado aparezca ahora lucidamente entrelazado con lo que permanece y se repite. Dejar que lo que seremos brote ahora como un pimpollo sereno.

El individuo aislado no existe, es un fuego que se consume a sí mismo y no encuentra aire para alimentarse. No tiene más destino que la decadencia. Como pequeñas antorchas vivimos en el mundo iluminándonos, mostrándonos nuestra luz, lo que nos enciende, la madera de la que estamos hechxs, lo que entregamos en cada llamarada. Cada destello se refleja en la luz de lxs demás. Encendernos es iluminar el mundo, dejando al mismo tiempo que el mundo nos ilumine.

Visualización

Hay un viento soplando desde el norte. La próxima estación anuncia su llegada. Los campos ofrecen su fertilidad, los pájaros su vuelo, su canto. Vos estás en el borde del bosque y mirás el polvo levantarse en el horizonte, allí donde todo se vuelve azul, sabiendo que tarde o temprano encontrarás las palabras para decir lo que todavía no entendés, y esas palabras serán tan nuestras como es del bosque el susurro de los amantes que han encontrado refugio en su follaje espeso.

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Esta luna en cada casa

¿Cómo sé en qué casa me cae esta luna?

Casa 1

En la casa uno, este eclipse nos invita a registrar los miedos, las inseguridades y lo incómodo que resulta apostar por la propia luz, darle espacio a lo que creemos y sentimos, alojar nuestra verdad, que no ha sido elaborada y producida por nosotrxs, sino que la hemos sencilla y simplemente encontrado, como quien se topa con un pájaro exótico en un parque.

No hemos decidido ser lo que somos, sino que apenas atestiguamos esa individualidad, pudiendo o no honrarla.

Esta luna nueva, este eclipse en esta casa, nos recuerda que, por difícil que nos resulte, por angustiante que sea, es saludable darle lugar a esa verdad que late dentro nuestro.

Y cuando no lo hacemos, irremediablemente, inevitablemente, esa verdad volverá, insistirá, pedirá espacio.

Casa 2

En la casa dos, esta luna nueva nos invita a registrar cuáles son los recursos que necesitamos incorporar para poder sostener lo que somos.

¿Qué suelo fértil es necesario construir para que florezca nuestra individualidad? ¿Qué recursos nos hacen falta para no encerrarnos, enceguecernos y mirar hacia adentro todo el tiempo?

También, por supuesto, este eclipse desarmará esos lugares en donde nos acomodamos demasiado a las demandas y exigencias externas, cediendo nuestra propia individualidad, nuestra voluntad y nuestro deseo, para poder sentir la seguridad de satisfacer al otro en su demanda.

Darnos lo que nos hace falta, sostener y acompañar nuestra voluntad más profunda, puede ser un modo amoroso y dulce de contener la experiencia conmovedora de ser quienes somos.

Casa 3

En la casa tres, esta luna nueva nos permite construir discursos que alojen y expandan la verdad que habita dentro nuestro, encontrar palabras para poder expresar lo que somos, hallar el modo de decir, de expresar y de compartir nuestra verdad.

Pero también conceptos e ideas que nos permitan, hacia adentro, entender de otro modo lo que sentimos, lo que nos pasa, lo que necesitamos, lo que somos.

Nuestra esencia es siempre misteriosa e incomprensible. Podemos acceder a ella como a un texto traducido, que refleja la esencia de lo que decía el texto original, pero con una forma que nunca será exacta y perfecta.

Nombrar es falsear.

Y nuestro intento puede ser, quizás, el de acercarnos lo máximo posible, con la mayor fidelidad posible, a algo de lo que nos habita, sabiendo que el misterio que somos nunca terminará de agotarse en las formas que toma circunstancialmente.

Casa 4

En la casa cuatro, esta luna nueva nos invita a distinguir cuánto de lo que hacemos para convocar la mirada ajena tiene que ver con una necesidad de ser vistos y reconocidos, y cuánto de lo que hacemos responde directamente a nuestra voluntad, a nuestro deseo, a nuestras intenciones.

Desplegarnos mostrándole al mundo lo que hay dentro nuestro, lo que deseamos, es un modo de entrelazarnos con el mundo, de encontrarnos con lxs demás.

A veces, inevitablemente, vamos a buscar afuera un aplauso y un reconocimiento que necesitamos. Pero ahí es en donde desaparecemos.

Aparecer es exponernos a ser vistos y mirados, a ser reconocidos y apreciados. No hay garantía en esa experiencia, implica necesariamente un riesgo.

Pero ese riesgo es, justamente, lo que hace de esta experiencia algo genuino, honesto y potente.

Casa 5

En la casa cinco, esta luna nueva nos invita a encontrarnos con la voz del destino que clama dentro nuestro por encontrar una dirección en la cual poder desplegarse.

Hay voces dentro nuestro que son más circunstanciales, que están ligadas a la personalidad que construimos para sentirnos a salvo, que nos traen la posibilidad de construir una seguridad.

Pero hay voces que hablan desde lo profundo de lo que somos, que desde allí nombran el misterio que nos habita y la singularidad que somos. Voces que son voces del mundo y de la vida, voces que son voces de la verdad a la que, de algún modo u otro, buscaremos volver a serle fieles.

Y dentro de todas las voces que nos componen, cada cual necesita ser escuchada, alojada, recibida y contenida.

Necesitamos poder comprendernos en la multidimensión de nuestras necesidades y de nuestra verdad.

No somos una sola cosa lisa, llana y simple. Somos un pequeño concierto, una orquesta que logra encontrarse en la diversidad.

Casa 6

En la casa seis, este eclipse nos invita a reacomodar nuestra rutina de vida de forma tal que nuestra esencia tenga más espacio en lo cotidiano de nuestra existencia. A veces las restricciones y las dificultades que enfrentamos nos revelan lugares en donde estamos desconectadxs de lo que somos y necesitamos.

A veces las fallas en nuestra vida cotidiana inauguran espacios de reflexión que nos permiten registrar la distancia entre la vida que se nos armó y la verdad de nuestra individualidad. La coherencia entre nuestra vida concreta y práctica y nuestra individualidad muchas veces se ajusta a través de desperfectos, incluso de síntomas físicos, de enfermedades y de malestares.

Un caño que se rompe puede ser el puntapié perfecto para un reacomodamiento emocional profundo.

Casa 7

En la casa siete, esta luna nueva nos invita a mirarnos en los ojos de quienes nos aman, tanto en el presente como en el pasado. Ver cómo hemos sido tocados por la varita mágica del afecto, del amor, y en ese contacto, cómo se ha construido una individualidad que refleja de algún modo nuestra esencia. La verdad que nos habita.

Somos también la serie de encuentros amorosos, afectivos e íntimos que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida. Somos los ojos que nos han visto, las miradas que nos han marcado.

El amor nos hace, nos permite ser, construye nuestra subjetividad. La humanidad se hace también con afecto, no solo con materia, con sustancia, con alimentos, cuidados y nutriciones. El tejido simbólico de nuestra subjetividad se tejió con amor.

Y a veces ese amor apareció tardíamente, en la voz de un docente, de la madre de una amiga. Lo cierto es que algo del amor nos hizo más o menos bien. Reconocernos hechos por el amor, hechos de amor, nos libera.

Casa 8

En la casa ocho, este eclipse nos invita a mirar con otros ojos a nuestros antepasados. Las idealizaciones positivas o negativas no nos permiten desplegar con libertad nuestro deseo y nuestras pasiones, sino que más bien nos ponen a dialogar con un pasado mítico que nos reprime.

Es necesario permitir que nuestro deseo y nuestra pasión salgan hacia afuera con intensidad, con fuerza. Lo que es posible es regular qué tipo de intensidad voy a encontrarme. Si es una intensidad vital, alegre y potente, o si es una intensidad padeciente.

Crear y exponer en el mundo algo que está dentro nuestro, muchas veces generando incomodidad, dolor y malestar, y que al salir produce otro tipo de contactos, de encuentros, de sentidos y de verdades.

Casa 9

En la casa nueve, esta luna nueva nos permite darnos cuenta de que muchas de las cosas que creemos construyen una identidad. Mucho de lo que pensamos, la forma en la que circula la fe por nuestra vida, construye la estructura de nuestra individualidad.

Muchas veces guardamos certezas que nos hacen daño. Y, entonces, el trabajo es aprender a confiar en la persona que somos. Confiar en que lo que hay dentro nuestro es valioso, rico, amoroso, dulce, potente, enriquecedor. Confiar en que lo que somos tiene sentido, es verdadero.

Muchas veces para poder encontrar esa confianza, lo que necesitamos es cuestionar un discurso que nos han dicho. Este eclipse nos permite romper esas falsas certezas autodestructivas.

Casa 10

En la casa diez, este eclipse nos invita a autocentrarnos, desarmando la fidelidad con nuestra madre que no nos permite aparecer. Darle al otro lo que demanda muchas veces nos da seguridad y nos hace sentir a salvo. Ordenarnos alrededor de lo que sentimos que tenemos que dar para ser amadxs nos permite sentirnos parte, sentir el cobijo y la contención de nuestra familia.

Pero encontrarnos con la verdad que nos habita implica abandonar esos lugares de fidelidad sostenidos con alfileres alrededor de un fuego que ya se ha extinguido hace mucho tiempo. Sostener al otro es sostenerlo en un lugar falso, inevitablemente falso.

Hacernos a un lado y permitir que sea la vida la que sostiene, la que nos sostiene, implica acercarnos un poquito a la virtud, abrirnos a que una inteligencia que nos contiene, más amplia y más grande que la propia, tome más protagonismo en la escena.

Casa 11

En la casa once, este eclipse nos trae la evidencia de los vínculos que ya han cumplido un ciclo, que ya no tienen que ver con nuestro presente, que son solo un eco de un pasado que ya no tiene más consistencia. Nos invita a mirar el futuro con ojos nuevos, dejando de ver lo que ha sido, dejando de temer lo que ha sucedido, y pudiendo abrirnos a contemplar otros mapas de posibilidades que habilitan nuevos senderos, nuevos sentidos en esos senderos y nuevos encuentros posibles.

La forma en la que la tecnología nos permite encontrar cauces expresivos, la capacidad de ser acompañadxs y sostenidxs por la disponibilidad técnica de nuestra época. Muchas veces choca con la incomodidad de tener que estar siempre sobreexponiéndonos, mostrando todo el tiempo lo que hacemos y lo que somos.

Aprovechar los recursos de nuestro tiempo para darnos más sustratos con los que hacer crecer y florecer nuestra expresividad, se vuelve posible en tanto y en cuanto no estamos intentando satisfacer la demanda del algoritmo.

Casa 12

En la casa doce, este eclipse nos invita a encontrar formas de la individualidad más integradas a lo colectivo, a lo social, a los ámbitos de los que somos parte. No necesariamente tengo que cederme, desdibujarme y desaparecer para poder ser parte. También puedo ser parte en el reconocimiento de mi individualidad y en la búsqueda de lo que me permita encontrar estructuras concretas para emplear mi individualidad.

A veces necesitamos dejar atrás a grandes referentes de nuestra historia, de nuestra familia, para poder crecer y dejar que aparezca desde el centro de nuestro corazón una verdad que produzca en el mundo el sonido que se corresponde a nuestra esencia singular.

Apoyarnos en las referencias del pasado no es lo mismo que serles fiel. Contar con el sostén que nos da ser parte nos permite aventurarnos en esas regiones recónditas en las que aún es necesario descubrir quiénes somos.

La luna nueva tocando tus planetas natales

Sol natal

Una luna nueva junto al Sol permite el descubrimiento del mundo emocional, de cómo es vivir una emocionalidad que permita y potencie la expresión de nuestra esencia. Abre un ciclo que nos permite vernos más íntima y profundamente, habilitándonos el espacio para construir nuevas bases emocionales que nos abran al mundo, que no nos dejen encerrados. Si está exáctamente en el mismo grado, se liga a la revolución solar, y marcará un año muy profundo y transformador de nuestros mundos emocionales.

Luna natal

Cuando la luna nueva cae sobre la luna natal nos llevará a hacer conscientes mecanismos emocionales que necesitamos elaborar para construir seguridad emocional. Habilita un período de revisión profunda de nuestra historia y un contacto más estrecho y presente con nuestro mundo emocional que nos permite ser más eficientes en la forma de darnos seguridad, y dejar de repetir tan ciegamente cosas que nos hacen daño.

Mercurio

En contacto con Mercurio, la luna nueva nos anima a pensar de otro modo nuestro mundo emocional, abriéndonos a detenernos y sentir un poco más. Aportan nuevos ímpetus y nuevos impulsos a nuestra curiosidad y a nuestras ganas de aprender o comunicar lo que sabemos. Nuestra comunicación en este período está favorecida y podemos encontrar modos nuevos de decir lo que somos.

Venus

En contacto con Venus, nos anima a desplegar nuevos modos de desear, de incorporar sustancia y de crear. Registrar qué seguridad necesitamos para poder sentir placer, pero también qué sustancias concretas participan en nuestra seguridad. Nuestros vínculos se verán transformados, abriendo nuevas posibilidades de reconocimiento, nuevos contactos posibles con otres.

Marte

En contacto con Marte, la luna nos lleva a inventar nuevas formas de aparecer y mostrarnos en el mundo. Nos invita a darle lugar a nuevos fragmentos de nuestra identidad para que se expresen en el mundo. Nos lleva a hacer procesos emocionales que liberen una fuerza capaz de abrirnos un espacio en lo exterior, sacándonos del encierro de lo conocido.

Júpiter natal

Cuando la luna nueva toca a Júpiter nos renueva cierto optimismo y cierta alegría, nos vuelve accesibles cierta confianza y claridad, y acerca la posibilidad de concretar las metas y los proyectos que más nos encienden.

Saturno

En contacto con Saturno, la luna nueva nos invita a revisar los límites que necesitamos construir para darnos una seguridad real y sólida. Dejar de exigirnos tanto y sostenernos más puede ser un alivio que traiga este contacto. Abre un ciclo de revisión en lo profesional y trae también una invitación a la flexibilidad que a veces implica ablandarse y a veces tonificarse.

Quirón

En el contacto con Quirón, la luna nueva nos invita a hacer consciente algo de aquella herida incurable que nos marca como seres humanxs, acercándonos un pasito más a la posibilidad de aceptar lo irremediable de lo acontecido y lo potente de la vida que nos quedó entre las manos a pesar y a través de todo lo vivido.

Urano

En contacto con Urano, la luna nueva nos trae la necesidad de abrir, de ponerle una puerta a nuestra casa y salir, entrar en contacto con lo que nos excede, improvisar y dialogar con el afuera más fluidamente. Acerca un contacto con el mundo que a veces puede quedarnos un poco lejos. Nos anima a mirar desde más lejos, con otras perspectivas, lo que somos, nuestra identidad.

Neptuno

Tocando a Neptuno, la luna nueva nos invita a renovar las ilusiones y los anhelos que marcan nuestra vida. Aceptar que son inútiles los esfuerzos que hacemos para recuperar lo perdido, pero también aceptar que siempre hemos estado unidxs al todo. Nuestra separación es una forma específica de estar unides al todo.

Plutón

Una luna nueva en contacto con Plutón nos permite observar mecanismos emocionales profundos a través de los que garantizamos nuestra supervivencia y luchamos contra la muerte. También invita a registrar los esfuerzos que hacemos para ser parte y la represión con la que contenemos nuestra fuerza vital. Trae la posibilidad de desplegar el deseo en direcciones nuevas, darle cauces creativos a nuestra líbido y gozar de nuestra potencia.

Lilith

Cuando la luna nueva toca a Lilith nos desafía acercarnos a una fuerza incómoda y transformadora que habita en la región más profunda de nuestro ser. Acerca, también, a la conciencia mecanismos emocionales muy compulsivos y miedos profundos que necesitan irse despejando.

Nodo Norte

Cuando la luna nueva toca el Nodo Norte natal nos invita a acercar a la conciencia una fuerza profunda que habita en nosotres y que podría ser pensada como la voz de nuestro espíritu. El desafío que nos trae el nodo norte es el de animarnos a incorporar la sustancia del signo en el que se encuentra. Una luna nueva en contacto con ese punto nos acerca esa energía misteriosa y potente que tiene tanto que ver con nosotres aunque todavía no sepamos cómo.

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Kit astrológico para habitar la tierra

Los acontecimientos celestes pueden ser el ruido que enturbia nuestra vida o la melodía que nos permite improvisar. En este podcast semanal voy a intentar describir el cielo para invitarte a mirar de otro modo lo que te pasa.

Si todo sale bien, además del análisis de tránsitos semanales haré algún que otro contenido más imperecedero para acompañarte en los días de la vida.

"Improvisar es unirse al mundo, confundirse con él."

— Deleuze y Guattari.