Luna Llena

Luna llena en Sagitario

Luna llena en Sagitario. 31/5. Apagar el farol

Achalay, desaparecer no sonó tan loco
Si me achino al sonreír,
pues ser feliz nos ciega un poco

Trueno y Milo J.

Desarmar las verdades que han tejido nuestra identidad es tan difícil como abandonar un nido que nos hace sentir a salvo, implica arrojarnos al abismal encuentro con lo que aún no logramos comprender. En el nido, rumiamos un malestar infinito, pero en el cielo abierto encontramos miles de sonrisas, como estrellas que nos guían en nuestro camino.

Esta luna llena nos recuerda que el engaño no surge de la voluntad de mentir o de encubrir la realidad, sino del simple intento de encontrar un sentido. Forzamos las ideas para que nos permitan entender las cosas y así nos autoconvencemos de que lo que necesitamos creer explica realmente el mundo. Asumir la necesidad de darle sentido a las cosas, y asumir el vértigo de enfrentarnos a lo que no podemos explicar requiere madurez, pero trae como premio una autenticidad liviana que nos hace sentir conmovedoramente a salvo.

Esta luna llena cierra procesos internos que estaban desatados desde el año pasado, y nos permite aceptar con calma que a veces las cosas no tienen sentido, no son explicables, no hay forma de nombrarlas con claridad. Simplemente podemos observar lo que ha sido, lo que ha sucedido y dejarlo ahí, en el olvido, en el pasado. El alivio a veces surge de resolver los problemas, pero cuando son irresolubles el alivio solo aparece cuando dejamos de cargar lo que no tiene remedio.

Una sonrisa, cualquier sonrisa, es la señal inequívoca de que algo ha encontrado su cauce.
El cuerpo sonríe,
la tierra sonríe,
el cielo también sonríe.
A veces es difícil darle espacio en el rostro a una mueca de felicidad que desentumecer lo que está rigidizado por la identidad, pero abrirnos a sonreír nos permite una honestidad mayor. Un regalo de esta luna es la posibilidad de dejar caer las muecas antiguas.

En esta luna llena el cuerpo brota entre las palabras, se desprende de lo que hemos dicho de él y nos hace saber sus preferencias, sus gustos, sus deseos. Desarma sentidos que hemos urdido para enlazarnos con nuestra sociedad y aparece entre los filamentos gastados, disolviendo palabras viejas para iluminar el presente con la luz del deseo. El cuerpo es una fiel presencia que está siempre disponible a iluminarnos, aún en la decrepitud, aún en la enfermedad la capacidad de sentir placer hace que la verdad tenga otra naturaleza.

Las ideas a veces son cárceles, prisiones que nos atan a una realidad interna dolorosa y padeciente; y a veces son puentes que nos abren espacio para entrelazarnos con el mundo, para ligarnos a lxs demás y desplegarnos en la alegría del encuentro. La mente es una aliada, pero también puede ser indudablemente una enemiga.

La verdad nunca nos agrede, aunque pueda dolernos. La verdad abraza lo que somos y le permite aparecer con la claridad de lo honesto. Por supuesto que podemos reconocer en la verdad algo que nos haga sentir pequeñxs, que nos duela en nuestras fantasías; pero la verdad acuna nuestra esencia, la mece y la reconoce. Los engaños nos arman una trama sólida que nos sostiene, pero al mismo tiempo siembra en nuestro corazón un dolor profundo, una resignación padeciente.

Visualización

Llegamos siempre a cierto momento de la mañana en el que el sol sale. Escala finalmente sobre el horizonte y hace resplandecer lo que baña con su luz. Aunque las tinieblas se resistan, están condenadas. El día ha llegado y con él, la luz diáfana alimentará lo vivo, como lo viene haciendo, como lo ha hecho.
En el bosque, las hojas de algunos árboles tiemblan y caen, abrazando el invierno que viene y se irá. Pero otras permanecen adheridas a las ramas, soportando el frio para poder seguirse entregando a la luz que las baña, que las bañará.

La luna llena en cada casa

Casa 1

En la casa 1, esta luna llena nos invita a entregarnos con confianza a nuestra intuición y a la percepción sensible que tenemos del mundo.

La sabiduría no se teje solo alrededor de aquello que podemos entender, comprender e interpretar, sino que también se construye alrededor de lo que percibimos sensible e intuitivamente.

La posibilidad de dejar que la realidad aparezca frente a nuestros ojos sin tantos requisitos y sin tantas exigencias nos permite ampliar la percepción del mundo más allá de lo que somos capaces de entender y así retirarnos con suavidad de la telaraña de las ideas preconcebidas, que abren el mundo en algunas ocasiones, pero que en muchas otras lo cierran, lo limitan y lo acotan excesivamente.

La confianza y la fe también son formas de producir realidad. Y aunque no entendamos cosas que sentimos, podemos confiar en ellas.

Casa 2

En la casa 2, esta luna llena nos invita a revisar nuestra forma de entender el cuerpo, la materia, la sustancia concreta y tangible que sostiene el mundo y nuestras representaciones sobre el mundo.

Siempre hay un atravesamiento moral que regula la relación que tenemos con el placer y el disfrute del cuerpo. Y revisar esa moral muchas veces es abrirnos a experimentar otras capas más profundas de placer y de disfrute.

La realidad siempre se ordena de algún modo, y muchas veces ese modo de entender las cosas es el reflejo de una herencia o del pulso de pertenecer. Poder abrirnos a escuchar lo que estamos pensando ahora, lo que estamos sintiendo ahora y lo que estamos siendo ahora puede ser tan expansivo como un viaje o como el encuentro con una realidad completamente nueva.

A veces expandirnos se hace con el sencillo gesto de dejar de concebirnos como lo hacíamos, como lo hicimos siempre. La relación con la riqueza también puede abrirse y expandirse en este ciclo, en particular si está limitada y contenida por creencias morales y éticas que asocian la pobreza y la bondad.

Casa 3

En la casa 3, esta luna llena nos invita a registrar que hay cosas que creemos decir cuando hablamos que quizás no estamos diciendo, y en su lugar decimos otras que pueden no estar cerca de lo que queremos decir.

Revisar los supuestos sobre los que basamos nuestra comunicación, los modos coloquiales en los que nombramos las cosas, las muletillas, nos puede permitir construir una relación más dulce y amorosa con el mundo de afuera y con el mundo interno al mismo tiempo.

Revisar la forma en la que nos hablamos puede permitirnos alivianar la autoexigencia a través del sencillo acto de regular nuestra autoagresividad. Si no me permito autoagredirme a través del modo en el que me hablo, puedo forzarme a ser más amorosx con el modo y también con lo que me exijo hacer.

La liberación viene de la mano de poder nombrar de algún modo, o concebir de algún modo, ese mundo más allá del que hoy me está atrapando y apresando. En cuanto me abro internamente a concebir ese otro mundo posible, ese mundo se vuelve mucho más accesible y la liberación deja de ser un salto imposible al otro lado del mar y comienza a ser algo más cercano, más tangible.

Casa 4

En la casa 4, esta luna llena nos invita a desarmar la negación con la que hacemos de cuenta que no nos pasa lo que sí nos está pasando, que no sentimos lo que efectivamente sí sentimos.

La sinceridad respecto del propio mundo emocional, respecto de la propia sensibilidad, es una honestidad muy valiosa. No solo porque nos permite estar más cerca de nuestra propia voz interna, sino también porque nos permite construir vínculos más sinceros, más honestos y más profundos con otras personas.

En lo cotidiano, la posibilidad de ser honestxs con lo que nos pasa nos permite también sentirnos efectiva, real y concretamente a salvo. Muchas veces la situación de inseguridad intenta ser sorteada a través de la impostación, de hacer de cuenta que no me pasa lo que en realidad sí me pasa. Pero esto no genera más que una profundización en la inseguridad, porque no me voy a dar lo que necesito si no reconozco necesitarlo.

Esta luna llena permite identificar esas necesidades, dejar de hacer el esfuerzo de negarlas, admitirlas y, por lo tanto, nos da herramientas para poder resolverlas.

Casa 5

En la casa 5, esta luna llena nos invita a jugar, a darle lugar a la vitalidad que nos habita y a entregarnos al placer del juego con confianza, con liviandad.

No es necesario que juguemos a cosas intrascendentes. Podemos jugar profunda y ampliamente en cosas que realmente tengan que ver con nuestra pasión y con nuestro deseo. Enfrentarnos a eso que convoca y contiene nuestra creatividad y así abrir un espacio para que lo que hay dentro nuestro salga hacia afuera y se comparta, se abra hacia el mundo.

Hay muchas cosas que sabemos o que creemos saber sobre lo que somos. Decimos incansablemente "yo soy esto" y "yo soy aquello". Esta luna llena nos invita a dejar de sostener creencias arraigadas en nuestra interioridad que nos llevan a repetir gestos, búsquedas, preguntas y producciones que quizás ya no tienen más asidero en nuestra vida.

Convivir con la posibilidad de no saber exactamente quiénes somos nos abre capas de lo vivo que hasta ahora aparecían escondidas, guardadas detrás de la máscara que sosteníamos. La vitalidad y la pasión están esperando sencillamente espacio para aparecer y desplegarse. En la medida en que les abrimos la puerta, nuestra vitalidad saldrá produciendo obra, encuentros y alegría.

Casa 6

En la casa 6, esta luna llena nos permite desafiar convicciones que estaban muy aceptadas en nuestro fuero interno, abriéndonos a pensar las cosas de otro modo, a sentir las cosas de otra forma.

La rutina con la que realizamos nuestra vida puede encontrarse virtuosamente expandida a través de empezar a darnos el permiso interno de vivir ciertas cosas cotidianamente que nos permitan contactar con otras sensibilidades que también son parte de lo que somos.

Reconocernos más ampliamente es un gran regalo, pues nos permite alojar con más transparencia y claridad nuestra individualidad. A veces no se trata de pensar las cosas de otra forma, sino de alojar otros modos posibles de vinculación con la realidad. Quiero decir: también es real lo que sentimos, también es real lo que intuimos, también es real lo que nos conmueve, aunque no sea posible entenderlo racionalmente.

La salud y la enfermedad, el buen funcionamiento de nuestro organismo y las disfunciones en él, son significativas. Pero encontrarnos con los significados de lo que nos pasa implica abrirnos a escuchar y registrar lo que sentimos, aun cuando no seamos capaces de entenderlo. El síntoma es siempre síntoma de algo, pero comprender de qué implica encontrarnos con nuestro mundo interior con apertura e incluso, diría, con cierta inocencia.

Casa 7

En la casa 7, esta luna llena nos invita a confiar, a entregarnos a aquello que no somos capaces de entender, sino que simplemente se abre ante nosotrxs con fuerza y elocuencia.

Abrirnos a lo que late en nuestro interior, a escuchar lo que sentimos, lo que nos pasa, nuestras pasiones, la amorosidad con la que vemos el mundo. A veces entender es una forma de potenciar nuestro vínculo con la realidad y con lxs demás, pero a veces es un obstáculo que nos impide el encuentro que está disponible con el mundo.

Regular la ansiedad que nos lleva a sobreinterpretar es una forma de mantenernos cerca del pensamiento potente y nutritivo que enriquece lo que somos y de dejar afuera las ideas que comprimen nuestra realidad interna.

A veces nos resistimos al amor porque nos resistimos a la transformación. Confiar en la vida y en sus misterios a veces es la forma más sensata de proceder.

Casa 8

En la casa 8 esta luna llena nos invita a dejar atrás creencias antiguas de nuestra familia, a abandonar una moralidad que nos ha marcado entendiendo que la ética capaz de sostener nuestro deseo y de permitirnos desplegarlo requiere una transformación, una modificación, una reelaboración de lo heredado.

La posibilidad de asumir en nuestras propias manos las concepciones del mundo y dejar de repetir las que nuestra familia nos ha legado libera profundamente nuestra forma de comprender la realidad.

No se trata de una ruptura o una falta de fidelidad con lo que nos ha permitido llegar hasta este punto, sino de seguir adelante, de continuar con el pulso de la vida, con la fuerza de la vida que construye y construye hacia adelante.

La fidelidad saludable con nuestro pasado es mirar con amor la tierra que nos ha permitido crecer y desarrollarnos y, con ese mismo amor, dejar que nuestros frutos vayan más allá, conquisten lo aún no conquistado, se hagan y se desplieguen en territorios que hasta ahora parecían inaccesibles para nuestra familia. Sin duda esto es atemorizante y conmovedor, pero al mismo tiempo también es un hermoso regalo para nosotrxs mismxs, para nuestras familias y para la humanidad.

Casa 9

En la casa 9, esta luna llena nos permite dejar de sostener artificialmente ideas y pensamientos que son parte de la telaraña con la que atrapamos la realidad y abrirnos a concebir las cosas de otros modos, de modos nuevos, que inauguren una relación nueva también con la vida y con nuestros propios misterios.

Dejar de sostener esas verdades a las que nos aferramos nos permite encontrarnos más libres, más livianos, con más aire. Aquello que es real se sostiene por sí mismo, sin esfuerzo. Lo falso, en cambio, tiende a caer. La gravedad se encarga de destronar las falsas certezas.

Esta luna llena nos invita a mirar de otro modo nuestra propia sabiduría, nuestro propio conocimiento, las verdades que nos habitan profundamente, y abrazar lo que sabemos y lo que aún no sabemos que sabemos.

Casa 10

En la casa 10, esta luna llena nos permite concretar algunos proyectos que nuestro idealismo puso demasiado lejos, demasiado arriba.

Concretar es siempre empobrecer, entorpecer o volver más toscas cosas que podrían ser mejores, podrían incluso ser perfectas, pero que necesitan ser, aun en su imperfección, posibles. Aun en su parcialidad, reales.

La energía sagitariana nos permite encontrarnos con un más allá y dejar que nuestra imagen sea vista y reconocida por las personas que nos importa realmente que nos vean. Increíblemente, la libertad se nos escapa y es esquiva. Nos cuesta encontrarla. Se vuelve difuso el momento en el que nos entrelazamos con ella.

Esta luna llena nos invita a desarmar esas ideas que tenemos sobre la libertad y encontrarnos con lo que está significando para nosotrxs, en este momento, este concepto tan abstracto. Eventualmente, podríamos darle espacio a lo que somos, actualizarnos con eso y dejar que lxs demás lo reconozcan y lo vean.

Casa 11

En la casa 11, esta luna llena nos permite oxigenar nuestros pensamientos, nuestras ideas, nuestra mente. A través de aprender cosas nuevas o de sencillamente cuestionar y dejar atrás viejos preceptos que sosteníamos, nuestra mente conquista espacio, se abre a pensar el mundo de otro modo y desde ahí a habitarlo de otro modo.

Si somos porque pensamos, cambiar nuestra forma de pensar es también cambiar nuestra relación con la existencia, permitirnos ser otra cosa. Permitirnos pensar otra cosa es permitirnos ser otra cosa.

En esta luna llena, algunas amistades pueden cambiar de forma o evidenciar mecanismos que las sostenían y que ya no tienen más realidad. Es importante que en estos vínculos, quizás los más plásticos y movedizos que podemos sostener, nos permitamos ir abriéndonos, desplegando distintas facetas de la propia individualidad. Estos vínculos, aun cuando son muy importantes para nuestra vida emocional, tienen una mayor plasticidad y nos permiten actualizar nuestra individualidad para crecer rítmica y orgánicamente.

Nuestrxs amigxs son los primeros capaces de reconocer eso en lo que nos estamos convirtiendo. Un ejercicio posible para fortalecer ese reconocimiento es darnos espacio para reconocer aquello en lo que nuestrxs amigxs se han ido convirtiendo, para ver los cambios en su vida y sus modos nuevos de vivir la realidad, de pensar la realidad y de sentirla. Actualizar nuestra mirada sobre ellxs, nos permite actualizar nuestra mirada sobre nosotrxs.

Para que el mundo entre en nuestras manos, lo volvemos pequeño. El desafío es dejar que se agrande. Aunque no podamos sostenerlo, contenerlo y retenerlo, se volverá mucho más hermoso y se volverá mucho más dulce vivir en él.

Casa 12

En la casa 12, esta luna llena nos permite descubrir una nueva relación con el todo, con Dios, con el absoluto, que se desbanca de una moralidad más delgada y de una ética más ancha, más profunda.

Las sagradas escrituras han sido reinterpretadas a lo largo de la historia incontables veces, y esto, lejos de ir contra la pureza de lo religioso, es lo que de algún modo le da sentido. No se trata de llegar a la esencia que tuvo en otro momento ese saber religioso, sino de encontrarse con el valor que está teniendo en esta actualidad.

La reinterpretación es entonces el corazón de un texto religioso y no algo que vaya en contra de su veracidad y de su potencia.

La invitación de esta luna llena es a dejar atrás viejas interpretaciones de lo sagrado y a abrirnos a mirar de otro modo el misterio, a entrar en relación con él de formas nuevas, a contactarnos con eso que está más allá de lo racional de formas que nos permitan honrar la esencia que nos habita.

La luna llena tocando tus planetas natales

Luna natal

Cuando la luna llena cae sobre la Luna natal abre un proceso intenso y profundo, en el que nos invita a dejar atrás algunos de los mecanismos emocionales que nos acompañaron hasta ahora en la vida. Nos es dado registrar cosas que ya no necesitamos seguir sosteniendo, aclararnos la diferencia entre lo que hemos vivido y lo que estamos viviendo, permitirnos delinear nuevas políticas del cuidado que nos abran el espacio que necesitamos para ser quienes estamos siendo hoy.

Sol natal

Cuando la luna llena cae sobre el Sol natal habilita procesar la forma en la que estamos pudiendo expresar la propia esencia. Muchas veces reaccionamos a lo que en realidad somos, temiéndonos, escondiendo lo que realmente nos conmueve, emociona o apasiona en la vida. Este contacto nos permite cerrar alguna de esas reacciones a la propia esencia, habilitándonos la posibilidad de desplegar nuevas formas de ser y estar presentes en la vida.

Marte

Cuando la luna llena toca planetas personales se vuelve más intensa y marca sus efectos sobre nuestra vida de un modo más nítido. Con Marte, llevaremos conciencia a nuestros enojos y nos daremos espacios para emprender, para iniciar alguna aventura. Nos invita a indagar en la propia fuerza, observando las retenciones y los autocastigos a esa potencia preciosa de nuestro ser animal.

Mercurio

En contacto con Mercurio, la luna llena nos trae la posibilidad de dejar de evadir ciertas preguntas. Darle espacio a nuestra curiosidad y dejar de engañarnos. Dejar de defendernos con la palabra, y usarla como una forma de abrirnos espacio en el mundo, de integrarnos a él.

Venus

Tocando Venus invita a revisar de qué forma construimos aquello que nos seduce, que nos atrae; la forma en la que seducimos y atraemos. Alguna de nuestras estrategias se vuelve consciente, registramos qué hay detrás de que nos guste (o no logremos que nos guste) determinadas cosas o personas.

Nodo Norte

La luna llena sobre el Nodo Norte nos traerá algún acercamiento a las profundidades de nuestro ser, mostrando con la luz misteriosa de la luna alguna postal de lo que somos en el nivel más profundo de nuestra existencia. Es interesante escuchar con atención nuestros sueños. Es un tránsito que acerca mucho la posibilidad de comprender los aprendizajes que traemos a esta vida y los que tenemos pendientes. Acerca a la conciencia voces profundas de nuestro mundo interior, necesidades de nuestra alma que se pondrán de manifiesto, llegando a la conciencia. Son tránsitos que pueden estar acompañados de crisis y sacudidas fuertes, movimientos en lo profundo de nuestro mar interior que se agita sin que entendamos bien por qué. Nos acercamos a entender algo de lo que necesitamos terminar de conquistar para encontrar ese camino propio en este mundo extraño.

Lilith

La luna llena tocando a Lilith nos acerca algunos contenidos velados de nuestro inconsciente profundo. Un acercamiento visceral, corporal. La posibilidad de registrar la fuerza de nuestro cuerpo deseando acercarse a algo o rechazando algo con mucha potencia. Abre la posibilidad de hacer conscientes compulsiones y repeticiones. Nos acerca un poco al misterioso mundo del cuerpo, de la potencia del cuerpo. Quizás algún secreto que guardamos de nosotres mismes pueda ser revelado en este período, si estamos maduros para acercarnos a lo escondido.

Júpiter natal

La luna llena sobre nuestro Júpiter natal nos permite revisar algunos sentidos que venimos sosteniendo a pesar de que hayan ido perdiendo realidad. Perder, un momento, el rumbo, para encontrar nuevos caminos. Nos habilita también llegar a consumar un saber, una convicción, una fe. La cúspide de un camino revela el horizonte.

Saturno

La luna llena en contacto con Saturno nos abre la posibilidad de registrar los desajustes en los límites que nos estamos dando. Ya sea una falta o un exceso de límites, la luna invita a dejar de sostener ciertas represiones que nos inhiben para darle espacio a una fuerza deseante que nos habita, a través de lograr encauzar lo que somos en lugar de reprimirlo.

Quirón

Los contactos de la luna llena con Quirón nos acercan un poco a lo consciente algún contenido de nuestras heridas más profundas. Poder nombrar algo de lo que nos ha dolido en nuestra historia nos permite ir tramitando, y en esta luna eso se vuelve posible. También abre la posibilidad de dejar de repetir algo de lo que hacemos esperando resolver aquello que no tiene solución.

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Kit astrológico para habitar la tierra

Los acontecimientos celestes pueden ser el ruido que enturbia nuestra vida o la melodía que nos permite improvisar. En este podcast semanal voy a intentar describir el cielo para invitarte a mirar de otro modo lo que te pasa.

Si todo sale bien, además del análisis de tránsitos semanales haré algún que otro contenido más imperecedero para acompañarte en los días de la vida.

"Improvisar es unirse al mundo, confundirse con él."

— Deleuze y Guattari.