Eclipse de Luna y Luna llena en Piscis. 28/8. Despertar, finalmente.
Esta luna llena nos invita a salir del sueño. A contactar con la realidad, a dejar de reducir todo a una polaridad cerrada en donde buenos y malos son personajes claros y puedo narrar el mundo como una película de Disney, entrando en relación con los matices, los grises, las infinitas variaciones de color que componen el mundo concreto, pero también los infinitos todos de negro que componen el misterio, lo invisible.
Como peces negros nadando en la oscuridad de un mar en la noche, trozos del misterio se vuelven visibles, inteligibles. La luz de la luna nos permite distinguir, azul sobre negro, la silueta de lo inentendible. Y si no lo vemos, al menos sabemos que existe, que algo se mueve adentro. Este eclipse nos permite desterrar de nuestra interioridad imágenes antiguas que nos fuerzan a ser lo que ya no somos.
Este eclipse nos toma de las manos y nos mira a los ojos para decirnos: amiga, date cuenta. Lo que recubrimos con fantasía queda desnudo y se vuelve evidente y notorio, diáfano. Lo confuso se aclara y se ordena lo caótico. Pero a veces el río revuelto nos permite una ganancia extraña: el caos esconde lo que nos duele, lo que nos hiere; y en el orden es necesario asumir lo doloroso, mirarlo a los ojos.
Como si salieran cisnes por la ventana de una iglesia, las palabras tenderán a aparecer inesperadamente en nuestra boca. Apenas podremos entender lo que estamos diciendo cuando veamos en la cara de lxs demás las señales inequívocas de que hemos dicho algo nuevo, algo distinto. En el canto ceremonial que repetimos cada día, se inserta un nuevo sonido que dice algo nuevo. Puede brotar de la boca o ser el crack de una rodilla, la voz del médico, o el sonido agitado de nuestra respiración; pero algo logra, finalmente, decirse.
Hay un mundo que quedó atrás para siempre. Lo hemos escuchado despedirse durante años, intentando aferrarse a nuestro presente con uñas y dientes. Lo hemos visto caer las suficientes veces para saber que la última ha sido la última. Ya ha quedado, definitivamente, atrás. A veces miramos hacia esa región de nuestra memoria con demasiada devoción por el miedo que implica el vacío que se abre frente a nuestros ojos, pero vacío puede ser el espacio en el que danzamos, en el que algo de lo vivo puede latir y latir y latir.
Los colores con los que hemos pintado nuestra historia de pronto cambian, como si la luz cambiara de color. Allí donde todo era rosa de pronto aparece el azul, el violeta, incluso alguna sombra que antes no había visto. El pasado es dinámico ante nuestros ojos, como la llama de una vela danza y se transforma frente a nuestros ojos. Y cuando apartamos la vista de él, puede transformarse aún más. Lo que nos respalda nos define, sostiene lo que somos o es incapaz de hacerlo. Cambiar la historia cambia también las derivas de las que somos capaces.
A veces llorar es el modo de dejar que lo que ha sido se termine de ir. El llanto nos permite dejar atrás lo que hemos vivido, como si las gotas fueran pequeños, húmedos adioses, pañuelos agitándose en nuestras narices. Pero es bueno saber que a veces los llantos alimentan pantanos en los que nos atrapamos, que no nos dejan recorrer la distancia con lo que ya no somos.
Visualización.
Un petirrojo canta en la rama de un roble. Nos llama a la vida, a despertar del sueño. Canta y canta y nuestro cuerpo canta con él. Cada célula agradece el día entre la penumbra del amanecer.
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La luna llena en cada casa
Casa 1
En la casa 1, esta luna llena nos invita a contactar con el mundo emocional sin tantas protecciones, sin tantos protocolos, sin tanto esfuerzo de construir una distancia, sencillamente permitiéndonos sentir lo que sentimos.
A veces las cosas no tienen lógica, sentido, no son comprensibles, sencillamente son misteriosas y abrirnos a ese misterio, abrazarlo, dejarle espacio en nuestro interior, nos permite a su vez dejarnos espacio en nuestra propia vida, darnos lugar.
Nuestra sensibilidad es un puente, un camino que nos abre espacio en el mundo para que la esencia que nos habita tome formas compartibles con otrxs, formas que nos permiten entrar en contacto con el mundo y así crecer, convertirnos en lo que estamos destinados a ser.
Casa 2
En la casa 2, esta luna llena nos invita a registrar la relación entre nuestra capacidad de producir en la realidad material y concreta y nuestras ideas sobre la materia y la sustancia.
¿Cuánto de lo que pensamos sobre el mundo hace a un modo particular de estar en el mundo? El modo de habitar el placer está sin dudas alojado por nuestras concepciones sobre el deseo, sobre el placer, sobre lo bueno y lo bello, sobre lo correcto y lo incorrecto.
Y en muchas ocasiones son nuestros andamiajes morales los que nos impiden disfrutar del cuerpo y de sus posibilidades. ¿Adónde el pecado se vuelve una fuente de compresión, restricción y padecimiento? ¿Cuándo la moral nos aloja y cuándo nos oprime?
Casa 3
Esta luna llena en la casa 3 nos invita a dejar de callar, a no guardar silencio sino a dejar que el silencio ocupe el lugar que naturalmente, realmente tiene en la escena.
Cuando callamos no solo evitamos que aparezca nuestra individualidad en su modo singular de ser, sino que también nos forzamos a ser lo que ya no somos, a sostener una ajenidad, una distancia con nuestra propia verdad.
En cuanto le damos espacio a lo que no tiene palabras aparece algo que hasta ahora no habíamos visto y sin embargo es tan sustancioso, tan rico. En cuanto alojamos el silencio, una verdad brota de nuestros labios.
Mientras intentamos silenciar lo que realmente necesitamos decir y sentir, padecemos el sufrimiento que nos condena a volver una y otra vez a vivir la misma pena, el mismo malestar.
Casa 4
Esta luna llena en la casa 4 nos permite dejar de sostener desórdenes que nos implican un padecimiento, aun cuando también nos ayudan a evitar asumir las consecuencias de la realidad.
Podemos sostenernos sobre superficies blandas, acolchadas, dulces. Del mismo modo que un barco se sostiene sobre la piel del agua. Para ello muchas veces es necesario aceptar las propias necesidades, reconocerlas, registrarlas, darles entidad, darles un espacio en nuestra sensibilidad. Asumir las necesidades es también aceptar la propia pequeñez. Y con esa conciencia de nuestra vulnerabilidad todo se vuelve mucho más honesto.
A veces ordenar nuestra casa puede ser ni más ni menos que ordenar nuestro mundo. Poner las cosas en su sitio afuera nos permite también poner las cosas en su sitio interno.
Casa 5
En la casa 5, esta luna llena nos invita a dejar que la voz singular que nos habita se vuelva obra.
Algo dentro nuestro dice las cosas de un modo único. Y esta forma particular, especial de decir las cosas puede ser plasmada materialmente en una obra que de alguna forma aloje nuestra esencia y al mismo tiempo la exprese.
La ternura y el cuidado que nuestros hijxs y otrxs niñxs nos demandan nos puede conectar dulcemente con nuestro mundo sensible.
La pasión crece y se vuelve voluptuosa. Entregarnos a lo que nos excede puede volverse muy placentero en esta luna llena, en este eclipse de luna.
Casa 6
Esta luna llena en la casa 6 nos permite entender trazas misteriosas debajo de la rutina de vida que nos hemos armado, que se nos ha ido armando.
Del mismo modo, escuchar lo sutil detrás de nuestros síntomas físicos puede volverse muy elocuente en estos días.
La verdad a veces puede volverse tangible y concreta. Lo sutil se revela muchas veces a través de las formas más consistentes, incluso toscas, de la sustancia. El modo en el que organizamos nuestra vida dice mucho más de la persona que somos que nuestra fe, nuestras creencias, nuestras convicciones o nuestros ideales. Lo que hacemos cada día es la forma más honesta de entender quiénes somos.
Por esto es muchas veces imprescindible depurar nuestra agenda, limpiar las acciones cotidianas que nos implican un padecimiento, un malestar, una incomodidad.
Ordenarnos puede querer decir perder, dejar atrás, dejar de retener. Y en ese orden lo que gana es nuestra voluntad, que obtiene de pronto un espacio que le permite poner en el mundo aquello que realmente nos representa. Limpiar entonces nuestra vida diaria, nuestra vida ordinaria, es una hermosa meditación, un profundo encuentro con la divinidad.
Casa 7
En la casa 7, esta luna llena nos invita a ser más vulnerables, a dejar que lo que nos fragiliza habite entre nuestros ojos, a dejar que lo que nos fragiliza se integre, deje de esconderse, aparezca.
Mirar con más amor al mundo y, en particular, dejar que el amor florezca en nuestros vínculos íntimos, descorriendo a su vez el velo de la fantasía que no nos deja ver quién es realmente el otro y al mismo tiempo que no nos exhibe, no nos permite mostrar quiénes somos.
La ternura, el afecto y la blandura funcionan entonces como herramientas para desinflar la ilusión con la que nos impedimos ver a quién tenemos enfrente. Darle más espacio al otro nos permite, paradójicamente, salir de identidades construidas alrededor de la defensa emocional y abrirnos a identidades más complejas, más amplias, más ricas y más propias.
Casa 8
En la casa 8, esta luna llena nos invita a dejar atrás ciertos gestos a través de los cuales nos garantizamos la pertenencia a nuestra familia, abriéndonos a descubrir otros modos de ser parte del mundo y de nuestro propio linaje.
Dejar de sostener posiciones que implican un padecimiento y un malestar nos permite construir lugares más sanos en los que somos parte y al mismo tiempo encontramos la nutrición, el alimento y el sostén que necesitamos para ser quienes somos.
Abrirnos más profundamente al encuentro con el otro, en particular al encuentro íntimo, al encuentro sexual, permite descubrir pasiones y emociones escondidas bajo una moral compresiva que no nos permite descubrir cómo siente nuestro cuerpo, cómo ama nuestro cuerpo.
Casa 9
En la casa 9, esta luna llena nos permite identificar cuándo ponemos una carga de nuestra propia fantasía para sostener ideas y nociones que son valiosas para nosotrxs.
Muchas veces sostenemos nuestro pensamiento con ciertas emociones, como si fuéramos fans de una idea. El fanatismo es uno de los peligros de Sagitario y de la casa 9. Y con esta luna llena podemos encontrarnos tentadxs a seguir sosteniendo, a como dé lugar, ciertas nociones. Pero también podemos encontrarnos frente al desamparo que implica dejar de creer lo que creíamos, dejar de pensar lo que pensábamos. Y en última instancia, dejar de ser lo que éramos.
Puede ser una hermosa ocasión para celebrar, para festejar aquello que hay de alegre y de dichoso en nuestra vida. Y también puede ser un hermoso momento para encontrarnos con la fe, con la capacidad de creer en algo más grande que nosotrxs que nos cobija y nos contiene.
Muchas veces abandonar el dogmatismo implica una confianza enorme en lo intangible, en lo desconocido, en el misterio. Esta luna nos invita a ese movimiento, a ese gesto.
Casa 10
En la casa 10, esta luna llena nos permite contactar con el servicio que brindamos a través de nuestro oficio.
Es cierto que es necesario que nos sostenga material y económicamente, pero también nuestro trabajo nos da un lugar en el mundo, un lugar en donde la riqueza no pasa solo por la cantidad de dinero que ganamos, sino también por el lugar que ocupamos en el seno de nuestra comunidad.
Y esto no quiere decir que es bueno abnegarse y sacrificarse, sino al contrario, nos lleva a comprender que el intercambio económico es una forma de asegurarnos un equilibrio entre el dar y el recibir; y así se vuelve una parte esencial de nuestro servicio. Es importante que velemos siempre por ese equilibrio, pues es lo que nos da un lugar real en el corazón del otro, en el corazón del mundo. Sin ese equilibrio, podemos terminar jugando a ser dios.
Casa 11
En la casa 11, esta luna llena nos invita a dejar de entender nuestras emociones, a sencillamente sentirlas, abrirnos a ellas de la forma más honesta y entregada que nos sea posible hoy, sin intentar comprender de dónde a dónde va tal sensación, dónde termina la angustia y comienza la conmoción.
También nos invita a pensar nuestra relación con la tecnología, en particular con la inteligencia artificial, qué lugar ocupa en nuestra interioridad, qué lugar tiene para nosotrxs lo virtual. ¿Cuánto de nuestra identidad se está construyendo hoy en torno a un otrx digital? ¿La virtualidad me permite incrementar mi sensación de pertenencia o, por el contrario, me hace sentir más aisladx?
Casa 12
Esta luna llena en casa 12 nos permite reconocer lo que ha terminado. Advertir que hay cosas que ya no están más sobre la mesa. Dejar que lo que se acabó efectivamente concluya, darle fin a lo que está muerto. Es un proceso difícil, muchas veces doloroso, pero sin dudas profundamente liberador.
Es la liberación, nos permite recoger lo que somos de entre los escombros de lo que hemos sido.
Es una luna que nos invita a abrir nuestra emocionalidad, abrirnos sensiblemente al mundo de otra forma, en donde no recurramos a aquello que nos dio seguridad en el pasado, sino que podamos abrirnos a lo que hoy está siendo seguro para nosotrxs.
La luna llena tocando tus planetas natales
Luna natal
Luna natal
Cuando la luna llena está en contacto con nuestra Luna natal, abre un período de profunda revisión y maduración de nuestro mundo emocional.
La forma en la que nos damos seguridad nos permite sostenernos en la vida de modos más expansivos cuanto más precisos y concretos son.
Quiero decir, si logro darme lo que me hace falta, puedo abrirme al mundo, a la aventura, a lo desconocido, con mucha mayor plenitud que si gasto enormes cantidades de tiempo y energía en sostenerme a salvo de lo que me amenaza.
Esta luna llena nos obliga a dejar atrás mecanismos que hasta ahora fueron útiles, eficientes, que nos sostuvieron frente a la intemperie, pero que ahora se han convertido en un lastre para el despliegue de nuestra individualidad.
Protegernos con la suficiente precisión nos abre lugar a nutrirnos del mundo en el que amamos caminar.
Sol natal
Sol natal
La luna llena en contacto con nuestro Sol natal nos permite cerrar un ciclo sostenido alrededor de la búsqueda de un resguardo emocional y abrirnos a la aventura de ser quienes somos, desplegando esa individualidad valiosa y enriquecedora hacia afuera, hacia el mundo exterior, hacia lo colectivo y en contacto con nuestra contemporaneidad.
Nos muestra lo que ya no somos, lo que ya no podemos seguir siendo, lo que ya no se sostiene de nuestra identidad, pero al mismo tiempo nos abre una profunda capacidad de construir aquello en lo que podemos convertirnos.
El futuro se abre por el simple hecho de que el pasado ha cerrado su ciclo.
Marte
Marte
Cuando la luna llena toca planetas personales se vuelve más intensa y marca sus efectos sobre nuestra vida de un modo más nítido. Con Marte, llevaremos conciencia a nuestros enojos y nos daremos espacios para emprender, para iniciar alguna aventura. Nos invita a indagar en la propia fuerza, observando las retenciones y los autocastigos a esa potencia preciosa de nuestro ser animal.
Mercurio
Mercurio
En contacto con Mercurio, la luna llena nos trae la posibilidad de dejar de evadir ciertas preguntas. Darle espacio a nuestra curiosidad y dejar de engañarnos. Dejar de defendernos con la palabra, y usarla como una forma de abrirnos espacio en el mundo, de integrarnos a él.
Venus
Venus
Tocando Venus invita a revisar de qué forma construimos aquello que nos seduce, que nos atrae; la forma en la que seducimos y atraemos. Alguna de nuestras estrategias se vuelve consciente, registramos qué hay detrás de que nos guste (o no logremos que nos guste) determinadas cosas o personas.
Nodo Norte
Nodo Norte
La luna llena sobre el Nodo Norte nos traerá algún acercamiento a las profundidades de nuestro ser, mostrando con la luz misteriosa de la luna alguna postal de lo que somos en el nivel más profundo de nuestra existencia. Es interesante escuchar con atención nuestros sueños. Es un tránsito que acerca mucho la posibilidad de comprender los aprendizajes que traemos a esta vida y los que tenemos pendientes. Acerca a la conciencia voces profundas de nuestro mundo interior, necesidades de nuestra alma que se pondrán de manifiesto, llegando a la conciencia. Son tránsitos que pueden estar acompañados de crisis y sacudidas fuertes, movimientos en lo profundo de nuestro mar interior que se agita sin que entendamos bien por qué. Nos acercamos a entender algo de lo que necesitamos terminar de conquistar para encontrar ese camino propio en este mundo extraño.
Lilith
Lilith
La luna llena tocando a Lilith nos acerca algunos contenidos velados de nuestro inconsciente profundo. Un acercamiento visceral, corporal. La posibilidad de registrar la fuerza de nuestro cuerpo deseando acercarse a algo o rechazando algo con mucha potencia. Abre la posibilidad de hacer conscientes compulsiones y repeticiones. Nos acerca un poco al misterioso mundo del cuerpo, de la potencia del cuerpo. Quizás algún secreto que guardamos de nosotres mismes pueda ser revelado en este período, si estamos maduros para acercarnos a lo escondido.
Júpiter natal
Júpiter natal
La luna llena sobre nuestro Júpiter natal nos permite revisar algunos sentidos que venimos sosteniendo a pesar de que hayan ido perdiendo realidad. Perder, un momento, el rumbo, para encontrar nuevos caminos. Nos habilita también llegar a consumar un saber, una convicción, una fe. La cúspide de un camino revela el horizonte.
Saturno
Saturno
La luna llena en contacto con Saturno nos abre la posibilidad de registrar los desajustes en los límites que nos estamos dando. Ya sea una falta o un exceso de límites, la luna invita a dejar de sostener ciertas represiones que nos inhiben para darle espacio a una fuerza deseante que nos habita, a través de lograr encauzar lo que somos en lugar de reprimirlo.
Quirón
Quirón
Los contactos de la luna llena con Quirón nos acercan un poco a lo consciente algún contenido de nuestras heridas más profundas. Poder nombrar algo de lo que nos ha dolido en nuestra historia nos permite ir tramitando, y en esta luna eso se vuelve posible. También abre la posibilidad de dejar de repetir algo de lo que hacemos esperando resolver aquello que no tiene solución.
Neptuno
Neptuno
Una luna llena en contacto con Neptuno natal nos desinfla ilusiones profundas, y muchas veces nos lleva a la desesperanza. Es cierto que a veces perder la esperanza nos permite empezar a encontrar la satisfacción real que necesitamos en nuestras vidas, y dejar de perseguir sueños imposibles que nos frustran repetidamente. También es una ocasión especial para dejar que algo misterioso aparezca en nuestra vida, tome cuerpo y se haga parte de nuestra realidad. La intimidad se abre y nos permite alojar una sensibilidad extraordinaria que eleva la visión mundana de la vida y permite contactar con otras profundidades. El alma nos prepara una sopa, cuida de nuestros cuerpos cansados y nos recuerda el propósito de nuestro cuerpo, lo sagrado que nos habita y las direcciones vitales en las que nuestra verdad se vuelve la verdad del universo.
Urano
Urano
Cuando la luna llena hace contacto con nuestro Urano natal, nos lleva a cuestionar un modo de entender el mundo que hasta ahora nos había servido para establecer puentes con la realidad externa, pero que de pronto se revela insuficiente.
La necesidad de actualizar nuestras ideas, de algún modo u otro, nos permite salir de un sesgo emocional con el que establecemos, al mismo tiempo, un contacto con una parte de la realidad y una distancia con otras partes de la realidad.
Esta nueva apertura, que nos permite pensar de otro modo las cosas, nos permite establecer lazos más actuales y vigentes con la sociedad de la que somos parte, con nuestra contemporaneidad.
Algunos planes que hicimos llegan a su fin, ya sea porque se convierten en proyectos y se realizan, como porque registramos su imposible materialización.
Si los paradigmas intelectuales con los que interpretamos la realidad se sostienen más en la fidelidad con nuestro clan, en la memoria colectiva y en un sesgo emocional, esta luna llena nos permitirá dejar atrás algunas de las ideas que sostenemos rígidamente.
Plutón
Plutón
Cuando la luna llena toca nuestro Plutón natal, abre una ventana de encuentro con la energía de este planeta transpersonal que habitualmente nos resulta extraña y lejana, o al menos distante, extranjera.
Incorporar los principios fundamentales de la potencia plutoniana nos permite reconocer la intensidad de nuestro deseo y, de algún modo, hacerle un lugar en nuestra vida.
En Plutón aparece el poder, y, dentro de eso, esta luna llena puede invitarnos a dejar atrás vínculos de sometimiento que nos aprisionan y nos encarcelan, o a construir una relación más fluida y rica con nuestra propia potencia.
La sexualidad es parte de los temas que trabajaremos durante este ciclo, del mismo modo que se pondrá sobre la mesa nuestro mundo emocional, permitiéndonos navegar en aguas profundas y encontrarnos con otras temperaturas.